¿Socialismo populista o populismo socialista? ¿Cuál es más toxico?

¿Qué creemos y entendemos por populismo, una forma de gobernar instituciones políticas y económicas, probada y comprobadamente toxica contra la libertad y la propiedad y que la evidencia empírica muestra se convierte en una fuerza motriz de empobrecimiento y enajenación económica y cultural? Populismo, un concepto que tiene en cada idioma y cultura tiene diferentes giros. ¿ Pero nos explica eso que la gente habla y comprende cómo y sobre el populismo lo que ha ocurrido en Venezuela ?

Obviamente no, lo cual nos dice que insistir en ello, solo sirve para alentar la babel venezolana de evadir -por cultura, para utilizar una palanca lingüística y cultural- evadir la crítica sobre el socialismo, lo cual le impide a la gente identificar su enemigo básico, natural, que por costumbre y cultura, el individuo latinoamericano desestima la esencia del populismo de ir contra la propiedad, libre mercado y derechos individuales, el socialismo, algo así como la matriz del populismo y otras formas que esa manera de destruir la propiedad privada lo inhibe a identificar el verdadero enemigo. Por ello, el titulo de esta nota, y la interrogante en relación a la definición de servidumbre que al final es el horizonte que apuntan el populismo como la enfermedad infantil de socialismo.

¿Y cuál, entonces su parentesco ideológico y cultural con el socialismo, una forma de vivir intoxicado por una práctica política y económica que basa su fuerza en la eliminación de la libertad y el en desempoderamiento de los individuos de su propiedad y derechos sobre ella? ¿Qué es lo que tiene esa conjunción ideológica y política entre socialismo y populismo que los venezolanos, pero también amplios horizontes culturales en América Latina, llevamos en los tuétanos con un subyacente cuya ideología se mimetiza culturalmente llegando al extremo que muchos; o comparten, sin saberlo, como fe religiosa pero más como una fe ideológica, ¿con muchos otros sabiéndolo?

Como desalambramos esas relaciones ideológicas y nos liberamos de esa cultura dominante, que para comenzar quisiéramos llevarlas a un lenguaje más claro y acertada socialmente y definir como socialismo populista y/o populismo socialista? Como Ud. podría dar cuenta amigo lector, en cualquier dirección el significado es más o menos lo mismo, sin embargo, es necesario definir el recorrido y evitar la confusión, y en ocasiones conclusión, de no llamar por su nombre propio al socialismo, un esquema de vida que destruye al individuo como ejecutor de una acción humana.

La conjunción de esos ambos fenómenos es un curioso subyacente político que reúne una larga serie de tantos fracasos de gobiernos, pero que, sin embargo, lograron trepar sobre el inconsciente del ciudadano de cultura media en este continente (Perón, el gran ejemplo y muchos militares, particularmente, Velasco Alvarado, Banzer, Chávez, etc.). Es necesario que comprendamos como el populista ha logrado arraigar -lo que Krause define en su Decálogo del Populismo, y viendo más hacia Latinoamérica – liderazgos de larga duración. Eso fue que Enrique Krause ha acotado como exaltación del líder carismático, el 1ero en su Decálogo del Populismo y en el control del gobierno y sus finanzas públicas para financiar programas sociales que sostengan en el poder su visión autoritaria del poder, o por las armas cuando no queda más remedio, en el caso de ser militares, pero también por el voto, o combinación de ambas como el caso venezolano.

Sus políticas económicas y redistributivas de “destino social”, impuestos progresivos para transferir ingreso via gasto fiscal, controles de precios y regulación de la economía, son récipes para criminalizar la actividad económica privada, todas, están y estuvieron predestinadas al fracaso; aunque en ocasiones, en el corto plazo, -Perón (boom exportador de post guerra) y Chávez (windfall petrolero)- es capaz de matar el hambre y ofrecer ciertas canonjías a grupos de ingreso bajo, y a sus organizaciones políticas y comunales.

Sin embargo, en el mediano a largo plazo, todas esa políticas redistributivas -del ingreso en busca de la igualdad de ingreso- fracasan no solo porque la redistribución es matemáticamente imposible, dado que quitarles a pocos para transferirle a muchos no es físicamente posible, sino que además impone efectos económicos perversos que solo generan pobreza en el individuos competitivos, eficientes, capitalizado, e incentivados por el emprendimiento y como por lo general son países productores de materias primas, el ciclo de precios en la parte baja -caen los commodities- derrumba esos mecanismos redistributivos, sin real, la asistencia social se agota y con ello caen sus gobiernos. Al final la pobreza será mayor.

En ocasiones el populista se las ha arreglado para permanecer en el poder, pese al agotamiento del ciclo populista caracterizado por una caída del ingreso fiscal, perdida de los mercados de deuda, en el peor de los casos podría irse y curiosamente a pesar de fracasos anteriores, volver. El líder podrá desaparecer aun sin saber que las matemáticas y la economía lo dicen claro, si eliminas al quien tiene el nivel de empobrecimiento aumenta, Venezuela sería después de Cuba el mejor ejemplo, y más allá, Argentina, es otros grandiosos ejemplos. Pero el líder dejara la esperanza prendida del lenguaje en el subcontinente del ciudadano, para cuando el regreso sea posible, el no necesite de los fusiles, sino que lo consiga con los votos. Los ciclos del populismo son largos y cortos, y suceden a la llamada fatiga fiscal, y de las reformas.

La fusión entre el populismo -el cual Aristóteles, según algunos, nos trae en su Política una versión temprana clásica del populismo- con el socialismo no es difícil ni aparatosa, por el contrario, la convergencia de su estructura de incentivos políticos y económicos, redistributivos e igualitarios, es directa, en el verbo y en la praxis, y también en la ideología como palanca. Por ejemplo, las diferencias entre Perón, Castro, Velazco Alvarado en Perú, un militar mestizo, Chávez un militar zambo, las ha diluido el tiempo, su convergencia en el Foro de Sao Paolo así lo muestra. Lo aprenderemos teóricamente cuando aprendamos que en el imaginario y en “decálogo del populista” subyace inconscientemente el socialista -por el reparto redistributivo en impuestos, la igualdad a través de los impuestos y las expropiaciones para darle al Estado el peso que debilite propiedad y participe del desempoderamiento del ciudadano que de esa manera estará a expensas del discurso populista y redistributivo del líder, el nirvana es el socialismo a todo evento.

Muy probablemente y así se nota cuando los líderes que abrazan el “populismo” se acercan y leen a Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. Así hemos encontrado que el populista latinoamericano ha conseguido en el código moral de sus propuestas y metas ideológicas, al marxismo, logrando mascullarlo con destreza y una buena dosis de sincretismo -similar al religioso de tres grandes culturas, la aborigen americana, la negra africana y la blanca peninsular europea y con todo ese melange cultural encontrara el nirvana en el socialismo. Sin embargo esa noe fue el único link, dado que los autores del Manifiesto Comunista (1848) hayan pensado en el populismo en algunos pueblos del este de Europa, e inclusive en la Alemania anterior a las Guerras Campesinas (1500) y así llevarlos al Manifiesto donde el objetivo social o de clases es el obrero, la clase obrera, eran los tiempos duros del capitalismo liberal, y no se conocía en la Europa liberal Inglaterra o mercantilista en la Alemania del siglo XVII una realidad “industrial” como en la liberal Europa, el populismo como lo conocemos probablemente no se le conoció en esos tiempos.

Pero nos fuimos lejos, lo que queremos discutir ciertos hechos relevantes del populismo latinoamericano en loa nos inmediatos al término de la 2da Guerra y del nacionalismo latinoamericano que emergió en esos años hasta hoy, el nacionalismo se hizo necesario al populismo, y sobre todo entre militares, corporación de donde saldrían grandes populistas latinoamericanos, Perón, Velazco Alvarado, además que no solo de pan vive el hombre y el latinoamericano mucho menos. El canto del populista muy arraigado entre militares cooptados por una mezcla de nacionalismo y marxismo se dio la mano con el populismo, y es esa conjunción la que en el mediano plazo consigue tierra fértil para el socialismo, particularmente a la caída del socialismo soviético.

En el caso venezolano las fuerzas armadas masivamente fueron capturadas por el marxismo, movimientos marxistas que se alinearon con el nacionalismo, y el cual en Venezuela desde Gomez trae una debilidad y afición por el petroleo, este debe regresar a manos del Estado y con el gran engaño que en manos del Estado la renta petrolera seria mayor, dado que el reparto con el inversionista extranjero dejaba más “real” a los políticos. Este populismo nacionalista y socialista militar junto a civiles pringados de ellas las mismas enfermedades infantiles en 1945 lanzaron el grupo de “el petroleo a los venezolanos” y particularmente R Betancourt y J.P.Perez Alfonso de acabar con “a la danza de las concesiones”.

Por ese camino se fusionaron los credos. y así se fusionan los credos, el socialismo viniendo del marxismo, una ideología con un recio código moral judeo-cristiano, y que en Latinoamérica tiene expresión personalizada en Castro, Velazco Alvarado y en quien ha sido la suma de todos, Hugo Chávez, un marxista de cartilla, librito y pasquín con el Estado y la Revolucion de Lenin, la Revolucion Permanente de Trotsky y El Hombre Nuevo del Che Guevara.

¿Que nos queda de ese mezclote ideológico y político, o de ese sincretismo ideológico? Lo único que aun sobrevive, la ideología, y diferentes variaciones de un mismo tema, el socialismo, ya que el populismo lo traerá el líder que abrase el marxismo, a lo Chávez, pero que mantenga encendida la promesa redistributivista -del socialismo- en el ciudadano y en el individuo, grupos y partidos, nuevamente el socialismo, en cualquiera de sus versiones, caviar, vegetariana y carnívora, en la utilización de las finanzas públicas y en la administración de la renta generada por los recursos naturales en propiedad del Estado. La confluencia ideológica con el socialismo, no elimina el nacionalismo ni el populismo, enriquece el teatro de operaciones políticas.

Desafortunadamente, las promesas redistributivas del socialismo, adquiridas también por el “populista”) no podrá trepar por las naturales restricciones que tiene eso que los economistas llamamos, “restricción presupuestaria” que limita la función de bienestar que cada dirigente político, populista o no, tiene como objetivo, o el remanente del crédito en la tarjeta, o el ingreso permanente- para hablar del ingreso del futuro y con el cual podemos satisfacer nuestras necesidades de mañana. El populista y el socialista, ahora sincréticamente la misma cosa, no podrá descomponer la acción redistributiva del Estado/Gobierno ni en el caso de los impuestos progresivos del social demócrata ni las expropiaciones podrán resolver matemáticamente que quitarles a pocos para repartir a muchos es absoluta y físicamente imposible.

Sin embargo, esa es el legado del socialismo, aunque no el de la sociedad de bienestar que hoy cruje fracasada por la enrome deuda pública acumulada para financiar el Estado de Bienestar y la cual no puede arrastrar y porque los jóvenes se largan a otras partes del mundo porque el pago de impuestos en su juventud es muy alto y ello los empobrece hacia su mediana edad, la carga previsional del Estado de Bienestar quebró financieramente, en Europa podemos esperar de todo, diez años casi de estancamiento puede traernos sorpresas políticas, de todo, el standard de vida que dio el estado de bienestar duro tres generaciones y hoy pasa factura, la miopía de los partidos y la propia sociedad civil no pudo anticipar lo que era sencillo, un crecimiento desordenado de la deuda publica trae empobrecimiento, rezago y estancamiento económico..

Este es el socialismo, sin embargo el populista -vestido elegantemente de socialista, más allá del discurso y la cultura del oyente- apelara a las matemáticas inexistentes para quitarle a los que más tienen, sea por la via de los impuestos o como lo hizo Chávez,(Castro y Velazco Alvarado) quitarle sus propiedades y sus medios para repartirlos a los más pobres, y si por casualidad esa revolución está en manos de desclasados como el lumpen proletariat como en Venezuela, pues las reses que le quitaron a los ganaderos en la Revolucion Agraria de Chávez terminaron en las parrillas de los bandoleros y criminales que acompañaron al populista y socialista al mismo tiempo en su fase de destrucción.

Por cierto y al margen, esta fase destrucción de la base material de capitalismo en Venezuela nos impedirá un catching out no antes de unos 20 años, no fue interpretada por el intelectual venezolano proveniente del “partido” que se confundo con el amigo poeta de Sabana Grande; ni por los partidos políticos, los cuales in pectore, -todos socialistas, AD, COPEI, como izquierda vegetariana y la izquierda carnívora de la ultraizquierda- disfrutaban las expropiaciones, estatizaciones, nacionalizaciones de Chávez porque los gritos de la Revolucion de Octubre no pudieron levarlas a cabo sino que tendría que venir un militar populista y socialista y hacerlo a nombre de todos.

La historia sin embargo como cosas de un curioso encantamiento nos trajo los resultados evidentes al término de la segunda década del 2000, allí lo tenemos. ¿Qué hacemos ahora? Desafortunadamente la mayoría cree que se puede hacer lo mismo, impresionante esto, pero así lo vemos en propuestas de especialistas en la AN la semana pasada , donde algunos opinan que no se podrá hacer nada de esos shock neoliberales, porque el pueblo no aguanta, olvidando que, mientras tanto, si ha tenido que aguantar una hiperinflación, una represión política y económica brutal de Maduro que lo tiene haciendo cola, para ir al baño, para bañarse y para dormir…..no digamos que comer, que para eso tendremos el resto de las horas del día.

La política actual no mutó, ni siquiera a lo Darwin, y se mantienen repitiendo lo mismo después de 20 o más años de fracasos, como si nada hubiese cambiado, el país es una caricatura de lo que era unos 20 años atrás, el Estado es fallido y no es cliché, todo el andamiaje institucional que sostiene un país en los económico, administrativo, en lo relativo a la seguridad individual, en la producción de bienes públicos, además con claros nexos con el narco, el lavado y el terrorismo, no tiene como enfrentar el camino a andar en el cual nos ha dejado el populismo socialista, como una ruina. Inclusive propuestas sobre la “Venezuela que queremos” no han dejado de ser clichés diseñada a resolver ciertos problemas macroeconómicos para una economía desbalanceada en clásicos desequilibrios. Lo cual es una gran equivocación, los problemas de Venezuela son de derretimiento institucional, si derechos, propiedad, libertades, la arepera no hace la arepa ni el labriego cosecha el maíz. ¿Y la pregunta es única, Hasta cuando se propone lo mismo que nos trajo hasta acá?
AlexGuerreroE

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