¡Es la ideología estúpido! Diferencias entre PSUV y MUD: la izquierda carnivora y la izquierda vegetariana

 

¡Es la ideología estúpido!

 

PARA LA DISCUSION SOBRE QUE PAIS QUEREMOS PASARA POR UNA ABIERTA ORGANZACION POLITICA E IDEOLOGICA DE LA OPOSICION POLITICA Y LA SOCIEDAD CIVIL PARA DETENER EL PROCESO DE EMPOBRECIMIENTO EN QUE NOS HA SUMERGIDO EL SOCIALISMO. LA MESA DE LA UNIDAD HA RETARDADO ESTE PROCESO, CONSECUENCIAS INTENCIONADAS Y NO INTENCIONADAS

 

La Mesa de la Unidad (MUD) expresaba públicamente en 2016 que se encuentraba en proceso de reestructuración, le creimos, pero no era cierto, era el “enagaño” del torero, habia que inducir la embestida del toro, motivar a muchos que creen que la MUD como accion colectiva no tiene remedio, asi ocurrio. Y ello es sin duda alguna la razon o la causa pore la cual en la MUD no hay un determinado proyecto pais, un modelo de liebertad organica tanto en lo politico como en lo economcos.

(De la Rebelión de Atlas de Ayn Rand)

El Gobierno la encerro y le hizo tragar los insultos que importantes dirigentes de la MUD expresaban publicamente creyendo que con ello se animaria el juego electoral. El plebiscito con 7 millones de votos nos adelanta que esa cantidad menguada de votos tenia alguna explicacion, en realidad tiene muchas, veamos en el texto algunos antecedentos y quizas la respuesta al curiso ruta erratica tantos fracasos durante más de diez y siete años, los cuales pensamos habían llegado a su fin con el triunfo electoral hasta alcanzar la mayoría calificada en la Asamblea Nacional, victoria pírrica en virtud del golpe constitucional dado por el Gobierno para reducir a la AN en un poder público sin poder, y dar a lo largo de mas d eun ano, una especie de comica politica.

Ello sin embargo, no debió sorprender a nadie, sino con la “normalidad” con la cual la Mesa de la Unidad reaccionó  a ese golpe de Estado dejando secuestrarse sin ni siquiera lanzar una piedra -como lo hubiesen hecho  los estudiantes en cualquier protesta como lo ha sido en los últimos años, luchando por las libertades secuestradas por el gobierno.Esos eventos, años de fracasos y este último, el secuestro por parte del Gobierno y el Poder Judicial del Poder Legislativo, llaman la atención sobre la presencia de serios problemas, entre ellos, la relación burocrática de la Unidad bajo el legado del viejo bipartidismo incapaz e ineficiente para enfrentar a un gobierno depredador y totalitario de un estado fallido y fracasado. La circunstancia es aún más grave, cuando ese gobierno arremete para acumular mayor poder político, económico y social, maniatando literalmente la respuesta popular que eligió un cuerpo legislativo (AN) bajo un “golpe constitucional”.

Todo esto debe llamar muchísimo la atención porque quita el velo de la ignorancia cuando los parlamentarios se entregaron cándidamente, aceptando la imposición inconstitucional del Poder Judicial sobre el poder del voto popular. El resultado ha sido el crecimiento de una profunda desconfianza en los grupos políticos e individualidades que componen la AN electos por el pueblo con mayoría calificada dando un mandato claro hacia un cambio radical al modelo de empobrecimiento en curso, revolución socialista.

Por ello hay que dirigir la crítica al comportamiento de la dirigencia de la oposición  política dado el reclamo del país a cambiar no solo la estructura burocrática y política de la Unidad, sino -en el sentido de este documento- revisar hacia adentro, su resistencia a exponer su visión de país, el marco institucional e ideológico que la Unidad propone, sobre todo cuando está identificado claramente que de las grandes causas de nuestro violento empobrecimiento tiene título la concentración en el Estado-Gobierno de la capacidad productiva del país que ha expropiado los activos de sus ciudadanos -y no únicamente del periodo de la revolución chavista, sino de décadas pasadas.

Es el socialismo, en todas sus versiones que nos ha traído al actual régimen revolucionario que ha destruido el sentido emprendedor y libertario del individuo.  Todo esto debió haber sido una gran discusión popular y nacional apenas fue inaugurada la AN en enero de 2016, lo que no se hizo. La gran pregunta a este nivel de reflexión dirigida a los parlamentarios de la Unidad es si ellos realmente están convencidos que el país ha sido literalmente destruido, que su economía ha colapsado tal cual como lo relata “La Rebelión de Atlas” de Ayn Rand, obra escrita en 1956 cuya trama es lo que ha ocurrido en Venezuela en estas dos décadas.

Después de largos diez y ocho años, Venezuela ha perdido las dos terceras parte de su tamaño expresado en PIB en términos reales, un grado de empobrecimiento inédito, producido por expropiaciones, descapitalización, emigración de empresas extranjeras lo que nos enajena del sendero tecnológico de la economía mundial, la destrucción de la industria petrolera, la CVG, aguas y electricidad, tierra y subsuelo depredados, lo dicen muy claro, el país debe buscar su rumbo libertario con plenas libertades económicas, desmantelamiento del Estado propietario, con la privatización de lodosas empresas del Estado y el empoderamiento del ciudadano de sus suelos, subsuelos, espacio electromagnético, aguas, bosques, mares y que la explotación de todos esos recursos sean arbitrados por los mercados.

Tal cual como ha ocurrido en sociedades que han progresado aceleradamente bajo el capitalismo, Corea del Sur, Taipéi, Singapur, otros países asiáticos, incluido China; Botsuana en África; Chile, Perú y México en América Latina, solo para nombrar los más emblemáticos. Venezuela debe abandonar los socialismos, los que llamamos vegetarianos, los carnívoros tipo comunista, los que sabemos han fracasado en todo el mundo. En ese sentido en este ensayo discuto la red ideológica socialista venezolana que a nuestro juicio ha capturado a la oposición política hasta un punto en el cual la brecha ideológica que suponemos debió haberse ensanchado, ha mutado en dirección a disminuirse, creando una especie de síndrome donde la Unidad aparece capturada por el estatismo socialista.

Estatismo que podemos ver que, en otro sentido, en las coincidencias ideológicas mencionadas arriba, ha mermado el sentido de lucha de los venezolanos por sus libertades políticas y económicas. Al momento, la Mesa de la Unidad ha demostrado incapacidad de deslindarse ideológicamente del socialismo que nos ha empobrecido, lo cual nos ha traído al borde de un estancamiento secular (ver gráfico que encabeza este documento) con las mismas características de empobrecimiento seguidos por Cuba, para solo nombrar un ejemplo cercano, de un país que nos secuestró no solo materialmente sino ideológicamente.

El falso dilema de la oposición: el socialismo

Un análisis de costo-beneficio acerca del fracaso de una oposición política. ¿Qué llamamos fracaso?

¿Porque la brecha ideológica se ha estrechado en casi dos décadas?

?Porque se prefiere a ambos lados del espectro político, a un Estado rico, poderoso dueño de tierras y suelos, subsuelos y sus recursos, aguas y bosques, espacio electromagnético  luce como un objetivo a alcanzar por todos del espectro político?

Cuál ha sido el costo de oportunidad pagado por el venezolano al fallar sus dirigentes en la lucha política que eventualmente evitara el elevado grado de empobrecimiento que ha impuesto un régimen que aniquiló al capital privado, provoco un flujo migratorio al mundo un par de millones de venezolanos?

Acaso esta tragedia que ha alcanzado niveles de emergencia humanitaria, alimentaria, de salud, educativa, era inevitable?

Que ocurrió que la lucha política natural en una sociedad contemporánea que incluye la protesta social cívica y necesaria ha sido relegada por la dirigencia politica de la MUD ?

El falso dilema de la MUD: socialismo. Un análisis de costo-beneficio del fracaso de una oposición. ¿Qué llamamos fracaso?

“Bajo el lema de “mantener los espacios ganados” emergió una fibra burocrática, hija natural del rentismo venezolano, que decide hasta “compartir” el poder político como única salida al entrampamiento político creado por una revolución socialista.

Esa cándida expresión, acotada arriba, expresa un uso particularmente utilitarista -por defecto- por parte de grupos de interés político apartan las aspiraciones del ciudadano reprimido económica, social y políticamente bajo un poder público empoderado por la irracionalidad de una revolución que -sin pudor- sobrevive sobre la destrucción de la base social, económica y política de la sociedad venezolana.

La imposibilidad de conseguir un camino de eficiencia política que logre descarrilar esa revolución, ha conducido a los grupos políticos que han corporativizado la oposición política l régimen socialista, a buscar el camino de una especie de cohabitación, que renuncia a la superación de la revolución socialista como un fenómeno perturbador de nuestra historia.

Descarrilar la revolución bolivariana es conditio sine qua non para poder crear un hábitat decente de crecimiento y desarrollo sobre los conceptos y praxis de libertad -económica y política-  propiedad privada y  vida, la única  histórica que ha logrado extraer, en apenas doscientos años, el mayor volumen de individuos de su ambiente de pobreza pre capitalista e incorpóralos al desarrollo en  la historia de la humanidad, el capitalismo, único escenario  posible para mejorar calidad de vida del ciudadano”

Bajo el lema de “sostener los espacios ganados” una fibra burocrática se apoderaba del comportamiento político, dejando de lado el hecho que la violencia del gobierno se resiste a una salida por votos; sin embargo, lo que ello expresa en definitiva es un uso utilitarista del poder público que sacrificó los cambios.

El mercado político según los economistas de la Escuela Public Choice -Selección Pública- opera con una simétrica racionalidad a la del mercado de bienes y servicios, esa constatación permite nos llevar el análisis económico del mercado de bienes al mercado político; de esta manera, la estructura de incentivos y otras categorías económicas. Mercado, precios, costos y beneficios y costo de oportunidad están vigentes en el mercado político.

Un mercado político análogo a un mercado de bienes

Sus decisiones han estado generalmente en función utilitarista, para el beneficio de grupos de interés político, léase partidos, organizaciones políticas e individualidades; el cual, así no sea necesariamente pecuniario por definición, ha estado expuesto a perversiones rentistas como la corrupción. Sabemos que en general, el poder político, sin corrupción, como el que conocemos en otros mundos, busca premiar al individuo que transita por la política en busca de un legado, esta es más una tradición anglosajona, de la cual no hemos querido aprender.

Al final esas agrupaciones políticas, operan con los mismos perversiones de las corporaciones con interés propios que se pegan del Estado en búsqueda de privilegios y sostener sus preferencias al costo que generan en la sociedad, sin que sus preferencias y comportamientos estos sean arbitrados en un mercado, el político, donde debe ocurrir. De esta manera, y como consecuencia no intencionada -o intencionada- actuar sin transparencia ni arbitraje termina secuestrando las esperanzas del individuo.

EN ese marco teórico,  encontramos que la teoría económica nos capacita a utilizar y extender el análisis económico que estudia y aprende el mercado de bienes y servicios a utilizarlo en el análisis y estudia del mercado político, preferencias, costos, el juego de grupo de intereses con plena analogía es plena, las razones, muy simples, y el subyacente teórico y factico, la racionalidad de un mercado, donde se compite para el beneficio individual tanto del agente político como del agente económico. Por lo demás, en ambos casos hablamos de acción humana, praxeologia.

Hemos preferido esta ruta metodológica que nos ayude a explicar el errático camino de la oposición política venezolana, que como una corporación privada -nada negativo en esto- juga sus intereses alejado del público, usuarios o beneficiarios de la acción política, que por lo general son dejados de lado dado el cuido de los intereses particulares de los grupos que conforman esa corporación llamada MUD. El análisis es mayoritariamente económico, pero van preñado de mis posiciones en función de una sociedad libre, con propiedad privada legítima y protegida por todos, libertad, una sociedad de libre mercado, a la cual Marx bautizo “peyorativamente” como capitalismo.

¿Qué nos dice la teoría económica?

Al modelar el comportamiento de los individuos lo hacemos considerando al individuo impulsado por un objetivo personal que guía un proceso de maximización de una cierta utilidad –acudo a esta jerga económica en el sentido del bienestar personal que ese objetivo implica – lo cual no significa que la gente no se preocupa por sus familias, amigos y la comunidad donde viven independiente del nivel de desarrollo material de sus comunidades, de la cual forma parte; pero sus decisiones son exclusivamente personales.

En términos de teoría económica de Selección Pública –Public Choice– como todo entorno económico de comportamiento racional, se supone que los individuos se guían mayormente por sus propios intereses, y en lo que respecta al mercado político, los individuos no operan de manera diferente de ellos mismos, cuando actúan en el mercado de bienes, por racionalidad plena, la simetría es total y el análisis continua por ese trazo de racionalidad en el comportamiento tanto como agente económico como agente político.

Simetría entre el mercado político y el mercado de bienes

En un principio, son los mismos seres humanos, consumidores, inversionistas, votantes, burócratas, servidores públicos, quienes se sentirán impulsados, desde sus propios bolsillos, a apoyar candidatos y propuestas según las cuales mejorarían su bienestar bajo la acción -política- de los agentes políticos. Por su lado, los dirigentes políticos y burócratas del gobierno, cuerpos deliberantes, organizaciones políticas y gobierno se esforzarán por avanzar en sus propias carreras, buscarán la elección/reelección por los mismos intereses personales, buscando maximizar su utilidad.

En otras palabras, estamos hablando de individuos racionales, es lo que nos enseña la escuela de Selección Pública que presta su análisis económico para analizar el mercado o la “política”. La racionalidad es simétrica al individuo, se comporte como consumidor o como agente político, inclusive en condición de rent-seeker -buscador de renta- o bajo la corrupción como incentivo, generados en los circuitos financieros y económicos del Estado, para ser específico.

Entre lo colectivo y lo personal: el hombre político y económico racional

Dos perspectivas aparecen de inmediato en el estudio que los economistas hacemos sobre los procesos de Selección Pública, a saber, el individuo se convierte en la unidad fundamental del análisis, para lo cual son accesorios e irrelevantes la construcción de unidades orgánicas -colectivas- para la toma de decisiones, como “el pueblo”, “la comunidad” o “la sociedad”; estos son constructos para dejar de lado el elemento central de la discusión de lo político y lo económico, el individuo.

Los grupos no toman decisiones, son los individuos los que las hacen, y el marcador es el voto, por ejemplo, cuando un individuo vota en una elección. El problema entonces se convierte en cómo modelar las formas por las cuales las diversas y frecuentemente conflictivas preferencias de individuos interesados ​​en sí mismos, se expresan y clasifican cuando se empujan decisiones para que sean tomadas colectivamente, como en el caso de los entrono políticos colectivos, los socialismos, a esto iremos en detalle más adelante.

En resumen, afirmamos, en el mercado político –de la política- y en el mercado de bienes y servicios, la razón es sencilla, ambos mercados, expresan intereses, preferencias, opciones, decisiones, gustos, demanda y oferta, costos y beneficios, cada una de esas categorías transporta información importante caracterizada por un comportamiento racional. Esta precisión impuesta por la teoría económica viene de la escuela neoclásica, (Arrow & Debreu y el Teorema del Bienestar), sin embargo, es puesta en una dimensión más natural por la teoría de Selección Pública –Public Choice (Buchanan) y ciertamente por la economía neo-institucional (Coase y North) dada la existencia de mecanismos que permiten minimizar los costos de transacción, en el voto y los impuestos, por ejemplo; el primero en el Teorema de Coase (R Coase) y el segundo porque es posible mitigar esos costos totalmente (D. North).

El buscador de renta y como satisface sus intereses,

Para lo que nos interesa, caracterizaremos la analogía entre esos dos mercados como racionales, para ello se utiliza un mercado, se estiman costos y se toman beneficios -en el político, no necesariamente dinero -aunque en los intereses propios arbitrados por la corrupción, la obtención de dinero sin compensación social es la regla-  dependiendo de la relación de rent seeker y como se captura la renta por vía de la corrupción mencionada, en virtud que el rent seeker busca controlar el gobierno y el Estado – o por los votos o el fusil, en algunas ocasiones, como en países aun alejados del orden de los derechos naturales del individuo.

Con el apoyo de ese poder, los individuos se retiran del mercado de la racionalidad pura para dirigir sus objetivos a esquemas redistributivos de naturaleza fiscal que les permite el control de los fondos con los cuales la política paga el beneficio obtenido por uso, usufructo y disponibilidad del poder ganado. Como se puede ver claramente estamos identificando el mercado político y económico por analogía, como un entorno deformado sin reglas ni principios en los cuales puedan actuar los individuos cuyo bienestar no ponga en juego el bienestar de sus gobernados, pero sabemos que es imposible lo contrario.

Arbitraje o captura sin compensación social: el político rentista

La situación es muy clara, aunque el poder se puede ganar con votos, la apariencia de un arbitraje podría quedar, pero en realidad, así en el mercado político haya arbitraje -competencia electoral- esos incentivos, regidos sus preferencias y opciones, entre el “político” – el dirigente, como operador del gasto público, por ejemplo, como gobierno, específicamente, pero también como oposición en cuerpos legislativos, el mecanismo de captura puede ser ilegítimo, por ejemplo, la corrupción, a ambos lados del espectro del poder público.

Por el contrario, en el mercado de bienes y servicios el agente económico hace lo mismo, pero con una gran diferencia, es su propiedad y su beneficio. Ambos mercados pueden ser analizados con el mismo instrumental analítico, que nos surte la teoría económica, lo hacemos con Selección Pública –Public Choice, Hacemos la aclaratoria que en el mercado político, ciertas asimetrías de información permiten que la racionalidad en el concepto de maximizar sus interés, se espera que sean intereses arbitrados como en el mercado de bienes, sea pervertida, y ocurra que se capture renta son compensación social, sin racionalidad, se habría vulnerado el mercado y su racionalidad, fenómeno que puede ocurrir con votos o fusil.

Ahora bajo la lupa del costo beneficio y el costo de oportunidad

De esta manera, bajo un análisis de costo beneficio conocemos por dónde brotan los incentivos de la política, dependiendo, desde luego, de la visión de Estado que tengan los agentes políticos, un objetivo dirigido a maximizar su función de utilidad. Si estos prefieren, por ejemplo, un Estado grande, dueño de tierras, empresas, servicios, espacio electromagnético, aguas, bosques, recursos del subsuelo y otras, además con un diseño constitucional para regular las libertades y derechos de sus ciudadanas, económicas y políticas, como el modelo de Estado que hemos tenido por décadas, la sociedad aplastada por un súper Estado dueño de todo y poderes públicos que soportan y apoyan el reparto de renta sin compensación social.

Así pasando por el llamado período de la democracia y el período de la revolución “chavista”, los agentes políticos -a ambos lados del tablero- tendrían en el socialismo la conexión ideológica precisa para incorporar sus incentivos y con ellos pervertir los mecanismos redistributivos de una renta fiscal que corre downstream bajo el juego de intereses que todo lo captura por intermedio de coaliciones redistributivas acomodadas en los esquemas redistributivos. Así explicamos una buena parte de las grandes simetrías ideológicas entre la oposición política y el gobierno, más allá de las apariencias y diferencias que se puedan fenoménicamente aludir, hay coincidencias materiales, y estas estarán en la violación de las reglas del mercado no solo para los bienes y servicios sino para el funcionamiento del mercado político, así se construye la red …

Las (a)simetrías del socialismo como ideología del gobierno y oposición

Esta estructura constitucional y económica, con algunas diferencias de rigor, y también en la estética, estilos, pero en esencia compartido como un consenso, las diferencias entre ambos grupos, el de la oposición política -socialista- y el de la revolución, – socialista comunista- se situarían en las posiciones alcanzadas en los mecanismos de captura de renta.

Por ejemplo,  compartir gobierno entre el poder legislativo y el poder ejecutivo, un objetivo trazado por la dirigencia de la oposición política que no fue sometido a su mercado en el momento electoral, y tampoco posterior a la toma de posesión de la Asamblea Nacional (AN), ya que el discurso “radical” se dirigió a sostener la presión sobre el gobierno, pese a que en privado el objetivo era la cohabitación, no pudo ser aceptado por el nivel superior de apoyo político en el electorado de mayor curso político, los sectores medios, que pulsaron que era una aventura que tenía sus dolientes dentro de la oposición política.

El mercado político se dividía entre quienes seguían el rumbo del acuerdo al diálogo, sin saber lo que ocurría, y en la otra parte del mercado que reclamaba por acciones más consistentes con la oferta electoral presentada para elegir la Asamblea Nacional. Lo que constituyó una historia de todos resultó en un fiasco, porque era evidente que la dirigencia de la oposición política prefería un acuerdo y diálogo para rodar con el deseo de cohabitar. Pero el sector revolucionario, muy consistente con su mercado político mantuvo su posición y logró relegar al otro polo a una derrota, porque no tenía el peso para competir frente al gobierno que aún mantenía su poder hegemónico y su mercado político, aunque disminuido, la diferencia era el poder de las armas de los militares que también forman parte de ese mercado.

La batalla por la renta y el control del gasto del Gran Estado

Así, un interesante caso presentado con la victoria de la oposición política en la AN y que exacerbó los incentivos e interés de cohabitar en un sistema de repartición de hecho y derecho de la renta, con acceso a decisiones de tipo fiscal y monetaria, condiciona a todo evento la acción política opositora, dado que el poder legislativo hace florecer el instinto del reparto.  El mercado político crujió y la izquierda socialista revolucionaria se dispuso a eliminar a un competidor que no deseaba la liquidación del sector revolucionario, porque teme compartir el poder con un sector social y político diferente al socialismo que se recoge en las sombras y en los márgenes de su mercado político.

Todo ello estaría condicionado por un marco ideológico compartido tácitamente, lo cual alejaría al ciudadano a quien se le pidió el voto para encontrar una ruta política que se dirigiera a derrotar al régimen que ha empobrecido gruesamente al ciudadano, creando una esperanza que se transforma en frustración, cuando la realidad de encuentros e incentivos comunes, haga crujir las aspiraciones del votante que votó para buscar una salida y detener el empobrecimiento.

El socialismo una ideología del atraso, común en el espectro político venezolano

Lo que parece estar ocurriendo es que entre el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y la mayoría de organizaciones políticas en la oposición,  así como individuales, se comparte en el marco de la misma preferencia ideológica del socialismo, en general, y ello sin que la dirigencia media y básica de esas organizaciones políticas puedan darse cuenta que sus matrices político-ideológicas no están muy lejos de las causas de empobrecimiento del venezolano medio en los últimos 18 años, donde su ingreso per cápita ha sido reducido en dos terceras partes, sin que sea muy relevante por ahora, definir el comportamiento político de la oposición política, bajo una agenda de enfrentamiento definido, no importa el escenario donde se puedan dirimir y ejercitar posturas políticas e ideológicas de cada agrupación, gobierno y oposición.

Lo importante acá es que la confluencia ideológica con el socialismo, pudo haber sido más importante en llegar a un acuerdo con el PSUV, particularmente desde los partidos socialistas más grandes de la opción política, Acción Democrática (AD), Primero Justicia (PJ), Un Nuevo Tiempo (UNT), partidos que impulsaron el diálogo, como un mecanismo que condujera a su preferencia de cohabitación con el gobierno de Maduro.

Es acá donde surge el deslinde de estos grupos de la izquierda ortodoxa socialista, con Voluntad Popular (VP), perteneciendo esta agrupación política también a la izquierda, pero con un esquema de comportamiento político en el mercado político altamente competitivo y abrazando el rechazo de una importante porción del mercado político que no quiere saber nada del socialismo, a la derecha de la izquierda socialista de los partidos representativos de la cohabitación. VP paga sus “inconsecuencias” políticas, la represión del gobierno socialista de Maduro está diversificada, la parte dura la pagan los militantes y dirigentes de Voluntad Popular, organización política que se convierte en el blanco de las acciones criminales del gobierno para “desaparecer” física y políticamente a sus dirigentes.

Todo transita a una crisis políticamente tratada por el socialismo, su causante

Ello llevaría posteriormente a una alianza nacional del “socialismo en general” para enfrentar los grandes problemas nacionales, causados curiosamente por el socialismo que ellos promueven, una gran ironía, una real tragedia, por ese camino Venezuela seguiría drenando sus mejores hijos y más capaces a la hora de escoger un régimen de libertades para progresar, particularmente el capitalismo, en el subconsciente de quienes buscan el progreso,  y en la propuesta directa los grupos de menor asimetría en relación al propio progreso. La consecuencia negativa seria mayor drenaje migratorio de sectores medios, a una diáspora que podría alcanzar los 4 millones de venezolanos en los próximos tres años.

Es en este punto donde entran en escena Obama, Castro y el Papa Francesco, una especie de “Santísima Trinidad” dirigida a evitar que Venezuela cayera en una ruta de crecimiento y desarrollo capitalista. En realidad, en Venezuela no hay derecha propiamente dicha, solo izquierdas socialistas de los varios modelos, es nuestra gran maldición gitana. Allí ha surgido una fuerte oposición por parte de sectores sociales que han sido descapitalizados, sectores de las clases medias que expresan su rechazo al comportamiento ideológico y político de la oposición política, lo cual lleva directo a una configuración política en sectores sociales y políticos opuestos al gobierno en medio de un amplio deslinde ideológico con los sectores conservadores socialistas de la sociedad política.

Así aparecen dos sub-socialismos: uno carnívoro y el otro vegetariano

Ello nos lleva a una segunda conclusión, como eso no existe, resta una especie de residual ideológico y de buena fe suponemos que las diferencias ideológicas son cada vez más pequeñas y débiles, que en el fondo hay más cercanías ideológicas, socialismos de varios tipos, al fin y al cabo, más allá de estilos y estéticas. Como nos recordaba Von Misses sobre la cercanía del comunismo, el nacional socialismo de Hitler, el comunismo de Stalin y el fascismo de Mussolini, y agregamos los socialismos democráticos socialdemócrata y social cristiano. Lo interesante es que, entre ambos socialismos, la postura respecto de la propiedad privada, entre el Estado y el mercado hay más confluencia que divergencias.

Pero veamos más detalles. En el socialismo, cualquiera que sea su tipo, vegetariano o carnívoro, el Estado es grande, en todos es costos en impuestos, en otras por la propia inflación porque hay que monetizar parcial o totalmente los déficit fiscales, porque el gasto es estructuralmente mayor -por el tamaño del Estado- que el volumen de ingresos generados por el sector moderno capitalista del país, era el caso venezolano al comienzo de la revolución, hoy muestra una semblanza de ruina por destrucción del sector privado. Estas verdades históricas no las reconocen en los hechos los socialismos de la oposición, tanto que inclusive en las leyes aprobadas por la AN, las diferencias entre su estatismo y el de la Revolución chavista son prácticamente de retórica.

En palabras sencillas, ese Estado grande es costoso, porque el ciudadano si no posee recursos para pagar, se empobrece aceleradamente, porque la política es inflacionar la economía monetizando sus déficits, como lo marcamos en los párrafos anteriores y por ello en la mayoría de los casos, la hiperinflación o el impuesto inflacionario, hacen la tarea, un Estado enorme, obeso mórbido, altamente costoso, es rico, muy rico, dueño de empresas tierras, aguas, bosques, espacio electromagnético, enajenadas del individuo por lo cual los transforma en seres serviles de ese Estado.

Cómo el poder político maximiza su utilidad, o de que se beneficia

En este estrecho campo, los agentes políticos maximizan su utilidad en el control de esas empresas públicas, y así o más bien por consecuencias no intencionadas por parte de la oposición política y por consecuencias intencionados por el gobierno, el escenario político no tiene los incentivos ciertos que permita la confrontación política natural donde cada quien deslinde su programa ideológico y su visión de país.

La experiencia de diez y siete años de Revolución y de la respuesta política de la oposición política, nos dice que allí no hay mayor interés en esta confrontación político-ideológica, su comportamiento dice que para ellos tal deslinde no es necesario, pero al dejar los detalles fuera del análisis y observar las raíces ideológicas de su visión de país, la conclusión podría ser una sola: esas grandes diferencias no existen, esa brecha ideológica en la cual observan millones de venezolanos se desfigura, desvanece, y así va despareciendo del ideario del venezolano medio que rechaza el socialismo como forma de vida.

Lo cual no tendría por ser extraño, lo que llamamos intelligentzia, o intelectualidad venezolana, académica cultural, etc. aparentemente desligada del “chavismo”, comprendido esto como una forma de socialismo, nacional, y redentor no logró desligarse ideológicamente y pasados casi veinte años de imponerse como experimento de ingeniería social como régimen social redistributivo, ha seguido el mismo libreto hasta llegar a aceptar una Constitución reglamentaria y regulatoria de los derechos naturales, libertad, propiedad y protección de la vida; es decir, los valores liberales de un coexistencia social y económica donde el Estado no asuma el rol ni de productor ni distribuidor de bienes y por el contrario se dedique a la defensa orgánica e integral de los derechos civiles y económicos de la población.

La ecuación final no es de progreso, ni de crecimiento económico, es pobreza

Un análisis intenso de ese marco constitucional, desde una visión de progreso y crecimiento económico, comprende de inmediato que, si alguna situación hay que resolver para poder transformar el actual camino al empobrecimiento general y buscar el comportamiento de país normal, es la Constitución del 1999, que habría que derogar y enrolarse en un nuevo proceso nacional constituyente que nos construya reglas y orden, donde el individuo exprese libremente sus virtudes como emprendedor y creador en un entorno de libertad y crecimiento frente al país en el cual las fuentes de sus recursos se encuentren en manos de sus ciudadanos y no en trampas redistributivas monopólicas bajo el poder del Estado.

Mi investigación personal sobre esa supuesta brecha ideológica que ha venido cerrándose, en el mercado político, una dinámica que ha venido acercando a la oposición política a la narrativa del socialismo nacional que se instituido bajo las bayonetas de la fuerza armada,  integrada a la nomenclatura del poder político, desde que se dejaron los años de enfrentamiento de calle, entre 2000-2003 donde la gente se volcó a las calles porque vio en peligro sus libertades y la manera de vivir, lo que representó un final enfrentamiento político y social para adelantarse y a evitar lo que en los años posteriores ocurrió y que ha provocado un intenso proceso de descapitalización en términos de capital humano, por migración a otros lares por parte de más de dos millones de venezolanos.

La brecha ideológica se estrecha

Esa brecha se ha venido cerrando, marcando al tiempo, un proceso que llamamos de domesticación ideológica,  porque para los efectos,  la carta que los une, la Constitución, 1999 sirve para todo y se fortalece  en medio de una esquizofrenia social, donde como contrato social no-neutral ideológicamente hablando, es un entorno creado de privilegios para las dirigencias políticas a tal nivel que ese contrato es tomado como código de comportamiento moral, social económico y político por los dos supuestos polos del mercado político, es talla única y unisex.

La dirigencia del sector político de oposición, aparentemente mayoría nacional no ha logrado ver que la Constitución del 1999, aún en mayor grado a la de 1961, es un marco de castración social, moral y económica, al sobreponer al Estado a los derechos de sus ciudadanas. Esto nos envía un mensaje inmediato, en relación a la relación Estado, sociedad, mercado y precios, los ejes del progreso económico, la Constitución es represiva, retrógrada y creadora de los mismos vicios que causaron la tragedia mundial del socialismo, en Asia (China, y decenas de otros países), África y América Latina.

Los viejos socialismos, hicieron parte de la historia del nuevo socialismo

En el fondo, el contexto toma su forma, pero la diversidad de los socialismos[1] presentados como oferta, el carnívoro del gobierno y el vegetariano de la oposición política, emergen de mismo tronco, la diversidad del marxismo y de sus diferentes formas e interpretación, desde el ortodoxo soviético-cubano hasta el sincrético venezolano, pasando por las versiones light tropicales y subtropicales de la social demócrata y social cristiana, donde el objetivo era crear un medio de libertades políticas, administradas bajo diversos regímenes de patrimonialismo pero una economía que pivotearía en el Estado.

Este fenómeno emergía en regímenes socioeconómicos con libertades económicas limitadas severamente por la presencia de un Estado “dueño” de los recursos del suelo y del subsuelo, monopolio que extenderían también como propietario de diversas empresas en producción, comercial y finanzas, enajenando al individuo bajo estructuras populistas, patrimonialista, pero finalmente dependientes y serviles al Estado.

En general es visible el rezago socioeconómico en la región latinoamericana por el predominio de esas formas de estatismo en base a sindicatos, partidos socialdemócratas y socialcristianos y en muchas ocasiones con la fuerza armada en rol de “redentor social”, como los casos de Cuba, Venezuela y Perú -superada por esta última.

Un heterodoxo entramado ideológico

El primero montado en rieles del poli-clasismo para combatir la versión leninista, y el segundo enriquecido por la Teología de la Liberación, un concepto moral-religioso anti mercado y anticapitalista, originado por un pensador dominico y no jesuita como erróneamente se le toma, Gustavo Gutierrez, y hoy reforzado por la presencia política del Papa Francesco, militante de ese socialismo -anticapitalista- escrito y muy publicitado en su Evangelii Gaudium en octubre 2015.

Las versiones más recientes tomaron cuerpo en algunos grupos políticos venezolanos, muestra la convergencia marginal entre ambas posturas estatistas, todo ello en medio de un proceso político que ha intensificado el socialismo a través de sus dos armas de dominación política y social, miseria, pobreza e igualdad social. Otro país le reclama a esa oposición política que defina su visión de país de una vez por todas, muchas decisiones personales cuelgan de una sinceración de propósitos.

Pero esto se ha evadido irresponsablemente y se evita comprometer para no desilusionar al votante, dado los compromisos ideológicos con el socialismo vegetariano y continuamente teme definir, cientos de monografías y trabajo de investigación entregamos a esa oposición, el tratamiento ha sido el desdén a los esfuerzos que se invirtieron en esos aportes lo prueba el hecho de no haber sido nunca utilizados para propuestas de políticas públicas, las cuales, el país aún no conoce sino ambigüedades que no comprometan viejas y fracasadas recetas ideológicas y políticas.

El socialismo carnívoro arrasó con todo, la propuesta vegetariana perdió sustancia

Sin embargo, el problema es más de fondo, las diferencias ideológicas entre la Revolución sobre el Estado, la propiedad privada, el mercado y los precios, ejes estos de la libertad y el crecimiento económico, desvanece y elimina esas supuestas diferencias. La revisión de un año de legislación en la AN nos muestra un conjunto de leyes en lo económico y social que no se diferencian de las leyes elaboradas por la revolución, y aprobadas todas en Leyes habilitantes de Chávez y Maduro, el parecido ideólogo es pasmoso, el estatismo es de todos modos el síndrome entre los partidos políticos venezolanos.

Y su actuación política más allá de las proclamas, propaganda, controversias, luchas y represión política entre ambos bandos, hay destacadas coincidencias ideológicas que al final de este momento los han acercado de tal manera que en conjunto luce como la una salida, una salida corporativa que encuentra entre acuerdo y diálogo un camino donde la impunidad es fundamental y así transitar para “salvar al socialismo” o como políticamente se expresa los alcances sociales del socialismo.

Todo ello a conciencia que los esquemas redistributivos fracasados creados en estos años,  tienen un peso fiscal no financiable, superior al; 40% del PIB, parte de un Estado obeso mórbido que se prepara a repartir en los próximos acuerdos políticos, y los cuales son impuestos bajo el chantaje de “diálogo o sangre” infortunada expresión al llegar  a Venezuela a actuar como el moderador del acuerdo y el dialogo Monseñor Celli -responsable de las RRSS del Vaticano, enviado del Papa como árbitro del acuerdo ya acordado.

La oposición política acepta el entramado institucional político porque la vieja educación rentista de la dirigencia política en los últimos 60 años, sentó las bases de una dirigencia que sobrevivió la estructura rentista porque ella le provee los fondos para capturar la voluntad popular de un individuo que es puesto en servilismo del Estado para expresarlo de manera correcta. El medio de ese comportamiento político de las dirigencias políticas, les impide divisar que el flujo de caja de los activos del Estado no paga hoy -ni lo hará mañana- el gasto y sufre un déficit fiscal que se espera hacia finales del 2017 supere la barrera del 50% del PIB.

Un arbitraje ideológico de un acuerdo que no resuelve la crisis

Era obvio, e igual que en el pasado, entre las viejas políticas, el país era repartido previamente en una mesa, entre los grupos políticos y coaliciones redistributivas, empresarios, banqueros, militares, esos mecanismos eran activados vía gasto público, así se pudieron en el pasado detener golpes de estado y grandes movilizaciones políticas, en la Venezuela petrolera, todo tiene un precio.

Sin embargo, los grandes problemas financieros y fiscales del Estado y la República, así como del colapso financiero e industrial de PDVSA, empresa que se dirige a una quiebra por no poder administrar un flujo de caja negativo, no podrá esta vez pagar los costos de la “política”, pero es importante reflejar que las dirigencias políticas, particularmente en la oposición no hay percepción que el país está financiera, económica y fiscalmente agotado y que la velocidad de empobrecimiento que se va posesionando del país, dice que aquella Venezuela poseedora de una clase media emprendedora y progresista se ha ido y que el proceso de igualación social del socialismo ha avanzado a gran velocidad montado en una intensa depreciación del capital humano.

Los árbitros del acuerdo, Obama, Castro y el Papa parecen haberlo acordado de acuerdo a los condicionamientos que luego constituyeron las bases de un acuerdo político que fue impuesto sin haberlo puesto en discusión pública, sino impuesto por grupos dentro de la oposición política, y por grupos de interés que conectan ambos lados del espectro político, me refiero al sector financiero. Ese acuerdo tuvo dos operadores, por Obama, Shannon y por el Papa -impuesto a la Unión Europea- Zapatero con Monseñor Celli quien maneja las redes sociales para el Papa.

El juego ideológico deja de lado el bienestar de la gente: la botella está vacía

Los venezolanos queremos propuestas más específicas, con esa posición, ideológicamente ambigua, la oposición política evita deslindarse del socialismo, que como sabemos lo encontramos en la fuente del empobrecimiento actual, crea  un estado grande, imposible de administrar, postrado en una crisis financiera porque la renta del petróleo no paga su sostenimiento, ese Estado dispone de tierras, subsuelo, aguas, bosques, espacio electromagnético, empresas de toda naturaleza, el hábitat natural del individuo, pertenecen y conforman ese súper Estado, cuyo tamaño, derroche y corrupción natural no dejará nada que se pueda redistribuir a los pobres excepto inflación y más pobreza, a la realidad me remito.

Esta concepción del Estado y de la economía y la democracia es altamente tóxica, se encuentra, por ejemplo, un subyacente del comportamiento de la oposición política, su evaluación y estudio nos dice que acá se encuentra la fuente -entre muchas otras- de continuos fracasos y me temo que podrían continuar. Llevamos casi dos décadas de ensayos y errores- todo indica que pasarían muchos más, por desatinos en enfrentar al peor gobierno de la historia venezolana de dos siglos.

Quizás esa impotencia de tomar la calle, aunque se cuente con un mayoritario apoyo de los venezolanos, sus movimientos políticos alrededor del gobierno rehúyen el enfrentamiento político necesario, hasta caer en un escenario de dialogo que se convierte en oxigeno de un gobierno colapsado económica, social y políticamente. El dialogo se envuelve en un movimiento político destinado al parecer, más en una cohabitación política que conduzca a liberar a la AN de su situación institucional actual producto de un golpe de Estado que los parlamentarios aceptaron sin oposición ninguna. Ello dibuja una postura ingenua, que pareciera derivarse más en las cosas que pueden compartir con el gobierno, que con las que pueden colidir. Así comenzó la democracia entre AD y COPEI, al final de unos 35 años, las diferencias entre esos tipos de socialismos o estatismos resultaron en la teoría y en la praxis no existían, las posturas frente al Estado ductor y dueño de las cosas de los venezolanos era y es idéntica.

El juego deja fuera de lugar a la oposición política

Así encontramos entre esos grandes errores de la oposición política, así como en otras estructuras políticas y burocráticas que ha tomado la oposición desde que abandonó la calle en 2002, pasando por procesos de abstención electoral, resultados políticos precarios que permitieron el avance del socialismo “chavista” pero que hemos podido sopesar como comportamientos, si se quiere no muy distante de un proceso político, económico social, puesto bajo el patrimonialismo del Estado, el ulterior desarrollo económico y social que nos llevó a este grado de empobrecimiento que no pudo ser proyectado ex ante por los sectores políticos de oposición, quienes tenían la obligación moral y política de ver hacia el futuro y proyectar el resultado del socialismo bolivariano, que muchos colocábamos en la opinión pública, ese debate la oposición lo puso de lado; las consecuencias están allí, un país confundido ideológicamente que ignora las diferencias entre el peor camino del mal camino.

Por el contrario, decenas de dirigentes de la oposición aparecieron engolosinados por los esquemas redistributivos que escondían el empobrecimiento, misiones, por ejemplo, para no entrar en otros esquemas favorecidos por el apoyo de la oposición,  políticas que expresan no muy bien la incapacidad de comprensión del fenómeno de empobrecimiento y descapitalización del sector privado de la economía que de alguna manera, con las misiones, el gobierno intenta recoger los restos del cierre, empresas, acoso institucional y empobrecimiento tecnológico e industrial de miles de empresas y la migración de miles de empresas otros mercados en la región.

Ideología y empobrecimiento impide divisar las salidas

Este proceso de empobrecimiento fue financiado entre 2004 y 2010 por los precios del petróleo, y lleva una buena porción de la dirigencia política de la oposición a apoyar, algunos casos con vehemencia, esos esquemas redistributivos de Misiones, etc., cuando en realidad lo que corría por estas calles era el “desemponderamiento” de la gente y su empobrecimiento, los cuales se harían  críticos cuando el ingreso fiscal petrolero cayera, cosa que avanzamos en el 2008 cuando era evidente que la producción de petróleo caía porque las misiones y otras estructura redistributivas rentistas eran financiadas con el “excedente” de renta petrolera. La oposición política nunca se sentó a discutir estos temas, muchos líderes se engolosinaron con esas estructuras rentistas del socialismo bolivariano.

La coincidencia ideológica de la oposición política con el gobierno venía estrechándose hasta encontrarse hoy en paralelo, con diferencias más de forma que de fondo. Conocidas estructuras del capital financiero -de mayor prosapia rentista- de todos los sectores económicos de Venezuela han hecho el rol de conexión entre ambos grupos políticos. La oposición política se comportaba, si se puede decir, políticamente correcta en una relación financiera a todo evento diseñada por Chávez, y así actuó secuestrada durante años por esta realidad político y financiera, en un país que vivía prácticamente de la renta del petróleo con elevados precios, la corrupción era el mar de fondo de toda la clase política, por preferencias ideológicas afines surgían por partogénesis, no solo les ha impedido deslindarse ideológicamente del socialismo sino en los hechos acercarse..

Se han desgastado o gastado casi dos décadas en la cuales entre errores, ensayos y omisiones, atrapados en un extraño discurso, según el cual Chávez emergía como  una especie “titán” gritando que su socialismo -carnívoro- era superior al socialismo vegetariano,  sin reflexionar, sobre una realidad que no se puede tapar, que cuenta que los socialismos han fracasado -todos, incluyendo las vitrinas socialdemócratas de Europa, hoy conduciendo grandes reformas de privatización y disminución de los Estados, para reducir la presión fiscal de los impuestos. En general, el socialismo ha sido un récipe para el empobrecimiento.

Un costoso experimento de ingeniería social

En nuestra experiencia de estos últimos años, poca atención se puso sobre la tensión de la capacidad de reacción de la oposición política para aprender que el experimento de ingeniería social llamado socialismo bolivariano, corría a una gran velocidad en esas calles y que una vez, de nuevo el en ciclo fiscal negativo, el ciudadano de a pie y la clase media profesional terminarían en peores condiciones de las que se vivían en los inicios del experimento social en el 2001. Los indicadores socioeconómicos así lo describen.

No se explica por qué la oposición política haya fallado en precisar ese fenómeno, el cual pudo haber catalizado su acción opositora en la calle, como lo estaba sufriendo el venezolano que hace colas por una empanda porque sus componentes no existían, escaseaban y su salario no alcanzaba para adquirir un cuarto de la canasta alimentaria,

El empobrecimiento que implica el socialismo, avanza por dos vertientes, con consecuencias no intencionadas y consecuencias intencionados, bifásico, donde la agenda social se transforma en un mecanismo político de control social que convierte al individuo en servil del Estado, depende totalmente de su reparto. Fenómeno que ha generado que unos dos millones de venezolanos prefirieran abandonar el país para transitar una costosa y dolorosa diáspora, buscando futuro para sus hijos.

Ellos veían que el socialismo destruía al país y para ello el gobierno se valía de los métodos tradicionales de destrucción social y económica, a saber, asaltaba cuerpos policiales independientes -municipales- y los centralizaba con la misma razón, para crear y estimular la violencia del crimen, el cual conseguía como alimentarse con el volumen de venezolanos que se disparaba al mercado laboral sin la oportunidad de capitalizarse sino a vender su depreciada fuerza laboral en mercado de informales, algunos espontáneos y otros creados por el gobierno para conectar el crimen con esquemas redistributivos del gasto público, en el mismo entramado político y económico de esquemas redistributivos creados sin ninguna transparencia y controlabilidad.

La violencia del Estado y la Revolución: el remedio presentado por el gobierno

Desde el centro del Gobierno, poder ejecutivo, la orden de saquear se escuchó muchas veces. Los recientes asaltos a la propiedad y a la vida en Ciudad Bolívar dirigidos por el guardián militar del Estado, muestra las vísceras del régimen socialista, la violencia contra la propiedad,  la vida, y su acción política dirigida a empobrecer a decenas de ciudadanos guayaneses pequeños propietarios que han levantado su trabajo con el ahorro de décadas, y que vivían de su trabajo y sus empresas; el poder creado como relación incestuosa ente militares y civiles y el incentivo de la corrupción como árbitro..

Lo curioso de todo esto proceso que mezclaba la violencia, el crimen, ex presidiarios, militares retirados, la delincuencia del día a día, el uso de la represión militar no es una práctica nueva, las impuso Chávez a inicios de su gobierno, pero la dirigencia política no quería comprender que la violencia del socialismo no era nueva para nosotros en Venezuela se vivieron momentos difíciles cuando Castro intento invadir a Venezuela.

Por lo demás, los socialismos en su historia se han valido de esa destrucción institucional para que el crimen se conecte con el deseo de sobrevivir y la sociedad pueda redistribuirse algunos bienes por vía violenta, al mismo tiempo que iría desarmando y domesticando a la población, lo cual se iba inhibiendo políticamente, y marginando social y económicamente, es el camino de la servidumbre, el ciudadano para sobrevivir, es obligado al servilismo de la política y por lo tanto al Estado/Gobierno.

La oposición política sin discurso,

La corrupción baja varios niveles hasta la calle, -se socializa, para escribirlo propiamente-  en algunas de las misiones y programas de corrupción, delito y manutención informal donde el pan se consigue por vías diferentes al trabajo. Cuba por ejemplo es el ejemplo más visible en Occidente que muestra ese curioso fenómeno. Venezuela fue obligada a seguir ese camino, mientras la dirigencia política de la oposición reaccionaba con un grado de parálisis extraño, había entregado la calle, el escenario de la protesta social en el 2003, más nunca sería recuperada, excepto algunos momentos para mostrar que somos más, algo que era conocido por todos.

El crimen y sus incentivos alimentados por el Estado/Gobierno son las palancas más útiles al socialismo para desbancar moral y con violencia a la familia, fenómeno que es al mismo tiempo el nervio de la política de empobrecimiento. Muy importante de este comportamiento social, es su dirección y destino por consecuencias no intencionadas o por agenda intencionada, dado que es práctica diaria – y lo fue en Venezuela durante cuarenta y cinco años de socialismos -el socialdemócrata y el socialcristiano, además del comunista- los hemos tenidos todos, somos el “mejor” conejillo de indias de la historia contemporánea por haber experimentado todos los modelos de socialismo hasta encontrar el que nos ha traído a este grado de servilismo y pobreza. Y acá estamos, y lo curioso es que la oposición política aún quiere más socialismo.

Ello solo tiene una respuesta, los incentivos para una porción considerable de la dirigencia política, de todo el espectro ideológico suelen ser los mismos, comparten la estética y formas ideológicas que anteponen el Estado a los derechos e intereses del individuo, y lo más preocupante es que el síndrome es a conciencia, se comparte el socialismo como sociedad de iguales; sin embargo, la gran mayoría no lo saben. Hay que educar a los jóvenes en las ciencias políticas y económicas, para que se preparen para la recuperación de la nación venezolana, la generación que los trajo al mundo no pudo hacerlo, la mayoría se retirará con ese peso en la conciencia.

De repente el país descubre que la pobreza “africana” estaba presente

Somos venezolanos de este domicilio, mientras unos se dedican a trabajar otros a hacer dinero entre las poleas del Estado y el gobierno, otros se deben al crimen, la corrupción, y desde luego hay otros que se dedican a la política con la mejor de las buenas intenciones, pero, recordemos a Dante y su “Inferno” en la Divina Comedia: “El camino al infierno está lleno de cruces y buenas intenciones”.

Todos lo saben y en nuestro caso, fue siempre un tema de investigación, que el fenómeno de empobrecimiento estaba institucionalmente servido, y que la economía pasando de privados al estado/gobierno que ya por estas calles corría desde el gobierno hasta la escalinata de los cerros, un proceso de destrucción del capital privado, de las libertades civiles y económicas.

La oposición política no fue capaz de presentar una tesis programática que no fuese diferente al socialismo, por el contrario ha establecido una especie de competencia por el socialismo, sin querer aprender que cualquiera de las dos versiones es simplemente una peor pésima opción, el objetivo central para la toma del poder era “cuidar los espacios ganados” una pretensión burocrática arrastra al rentismo petrolero venezolano anquilosado en las organizaciones políticas, cada canto electoral pivotea de un mismo eje.

La respuesta de la oposición política es el mismo socialismo, una versión ligera.

El Estado proveerá de esto y aquello en lugar de pedirle al venezolano en estos momentos difíciles que vive que el trabajo honesto y el esfuerzo de todos es el único instrumental que les devolverá su libertad, le respetará sus propiedades, que ambos fenómenos le empoderarán a quienes no poseen capital, que el único modelo de redención social es el que reposa sobre el trabajo.

Las cosas han llegado al extremo del ridículo ideológico, la competencia contra el capitalismo, lo cual refleja el nivel deplorable de conocimiento e información, porque el capitalismo derrotó al socialismo hace ya un buen rato, y nadie hoy se cae a palos contra el neoliberalismo porque eso perdió su charm ideológico. Allí lo tienen, el resultado, miles de empresas expropiadas y destruidas, millones de hectáreas de tierra expropiadas con el cuanto de terratenientes o latifundio, las imágenes y mentiras de la izquierda boba.

Además de la destrucción de empresas y empresarios, el socialismo acabó con las empresas públicas, privatizó comunicaciones, Venezuela es el último país en términos de disponibilidad de banda ancha, la telefonía básica destruida y la telefonía celular operando en combinación oligopólica con empresas privadas que no compiten porque las regulaciones del Estado lo impiden, el Estado monopolizó las comunicaciones y todo el avance logrado a finales de los noventa se acabó; la telefonía celular colapsada y la telefonía natural descapitalizada, el venezolano tiene serios problemas de comunicación, su productividad cae como resultado de ese déficit generado por la estatización.

El petróleo, su renta, principio y fin de la historia

Con la electricidad, pasa lo mismo, el gobierno estatizó ELECAR, la electricidad a nivel nacional es un caos que comienza con el Guri y otras empresas públicas; el servicio de agua, el mismo drama, cerca del 50% de la población no recibe agua potable diariamente, el razonamiento es la palanca que la administra. La expropiación de tierras destruyó el 40% del ganado bovino; la lista es muy grande, eso es el socialismo, no hay que engañarse en creer que el problema de ineficiencia, racionamiento y descapitalización se resuelve al salir del gobierno, nadie lo hará mejor si no se rompe el cordón umbilical de la propiedad pública; el modelo de propiedad estatal fracasó y fracasará también con una oposición anclada en el socialismo, sin ninguna racionalidad política.

Y no hablemos del petróleo, donde el colapso financiero de PDVSA ha llevado a perder en 8 años más de un millón de barriles diarios de producción, y no será mejor una industria petrolera que llegó al punto en el cual su operatividad en manos del Estado ha llegado a su fin. Hay serias dudas en lo económico, en lo financiero, en lo tecnológico, sobre un futuro ideal para la industria petrolera venezolana, la privatización es la única y la última oportunidad.

Hasta ahora solo sabemos y proyectamos que el Estado acabaría con la industria petrolera algún día, era una fatalidad evidente, una profecía auto-cumplida -a Smith lo había recogido en la “Riqueza …….” cuando afirmo: “el Estado no crea riqueza, sus usuarios la destruyen” (1798)- porque sus incentivos definidos -redistributivos por no ser beneficio, sino una renta (ingreso fiscal)-  determinarían tarde o temprano su ocaso, una fatal asimetría crea el setting de su agotamiento prematuro. Ya estamos en ese punto.

¿Cómo salir de esa trampa que nos pusimos durante 60 años? 

Ese fue un largo proceso tejido en varias etapas. Un primer paso, la industria sería nacionalizada y estatizada (1975, 2005 -2007), convertida en monopolio. Un segundo paso, el de la destrucción, tomaría unos 5 años y se materializaría con la nueva constitución (1999), nuevas reglas, nuevo juego. Toda la renta fue del el Rey, llegaría inexorablemente, como parte de la misma profecía, se cumpliría, antes o después, pero llegaría. Ahora, ¿qué hacemos?

De todo menos lo mismo que nos trajo hasta acá. En otras palabras, queda subastarla, y no me refiero a PDVSA que es la pérdida menor, sino el recurso convertido en commodities. Y como privatizarla.?  hay decenas de modelos, de cualquier manera, el mercado diría si somos/seremos proveedores competitivos. Pero, hay que hacer la tarea mayor, crear las reglas del juego, –The rule of law– porque no seremos un país creíble, y si no lo somos, no avanzaremos y el resto de venezolanos que ha emigrado.

Atendiendo que al menos en economía el concepto de abundancia, –endowment– solo se materializa con un precio, es decir fuera del lecho donde se encuentra, sometido a las fuerzas del mercado, no le queda otra. Venezuela comenzará su camino de país ex petrolero, la industria petrolera solo será viable en manos privadas, lo cual significa que el Estado tomará impuestos petroleros dependiendo de la performance económica de quienes la exploten, la renta petrolera atraviesa un largo camino en el cual no quedará un solo dólar como contribución fiscal petrolera, con excepción de los impuestos, el Estado y el gobierno la descapitalización. Lo que queda es empobrecimiento masivo,

¿Quién paga las culpas de un juego ideológico de enriquecimiento ilícito?

El país ha perdido un capital humano de alta calidad, dos millones de venezolanos en la diáspora de técnicos médicos, ingenieros, administradores, un capital humano de alto valor ha sido destruido y expulsado, para relanzar el crecimiento económico habrá que pensar en inmigración de técnicos, para ello hay que tener un país seguro y dirigido por gente honesta, muy lejos del mantra socialista.

Al final del camino, en medio de un colapso financiero, económico, capital humano, queda desempleo, crimen. violencia, escasez, controles, epidemias, mortalidad infantil a niveles de Somalia, sin escuelas, con pensum adulterados para ideologizar al joven y desarmarlo para el crecimiento económico, y solo preparado para formar idiotas como hicieron los Castro en Cuba, país donde al final, por ejemplo la mujer o es cocinera -si es que los Castro regresan a las reformas- o jinetera, y ello aparte que esos cubanos, son graduados universitarios, pero el oficio no les alcanza para vivir decente, el gobierno comunista les paga de acuerdo a lo que necesitan y no de acuerdo con lo que producen.

Del capital humano es importante mencionar la diáspora de médicos por toda América Latina, Europa USA y Venezuela que mantenía una pujante medicina privada con economías con las empresas de seguro atendía cerca del 45% de la población con medicina de primera, todo eso cambió, esto trae la ruina del servicio médico público, que no tiene capacidad para atender a los más necesitadas.

Los falsos dilemas de la oposición política

Con todo este desastre socialista, nunca vimos a la dirigencia típica de la oposición oponerse orgánicamente a esas cosas más allá de la denuncia inútil, igual ocurrió con el crimen moral por libertades políticas, también perdidas, como al crimen económico cometido al expropiar la propiedad privada, investigar ese fenómeno traía hipótesis u conclusiones curiosas, en la pasividad de la oposición política respecto de esos graves problemas uno encontraba más bien sentimientos de complacencia.

Hoy frustrados por su inconsecuencia ideológica la oposición se encuentra frente a un dilema, falso dilema por supuesto, reorientar la inteligencia puesta de lado y ofrecerle al país algo diferente que el socialismo que solo nutre privilegios, es hora de despertar de esa pesadilla ideológica absurda y propongan capitalismo, trabajo capital y libertad, la clave del crecimiento y el desarrollo. No hay intermedio entre el socialismo que propone la oposición ni el que mandan los comunistas en el poder, ambos están preñados por la misma desgracia y tragedia, ya no importas las diferencias en el uno de la violencia política, porque compaginan ambas posturas en relación a; la violencia del Estado y el Gobierno contra la propiedad, la vida y las libertades económicas.

¿Qué hacer?

Llegó al hora, propongan proactivamente un modelo económico basado en la competencia, la propiedad privada, la honradez del capital, el Rule of Law, libertades económicas plenas, devolución de los bienes confiscados, y ventas de las empresas y servicios en poder del Estado, comunicaciones, medios, telefonía, aguas servidas, minería, electricidad desde el mismo Gurí, derogar todas las leyes que penalizan actividad económica privada, ofrecer libertades, desmontar todos los controles de precios y cambio.

Acaso es muy difícil comprender los males económicos y sociales que traen los controles. Vean la escasez, llegó para quedarse porque el comunismo y el socialismo sabe que con ese esquema de escasez es fácil domesticar y convertir al ciudadano en servil del Estado. El liderazgo político debe educarse, clínicas de estudio sobre lo económico, porque entre precios y conocimiento la conexión es total, que el mercado y la propiedad son fenómenos inseparables, si no hay propiedad privada no hay mercado y entonces el fin es escasez, hambre y pobreza.

¿La dirigencia debe asumir que una economía competitiva exitosa requiere propiedad y mercado, y que ese el único camino -comprobado- al desarrollo y que ello solo se alcanza bajo las libertades económicas, y para que aprendan que el Estado destruye la riqueza creada por el privado, o acaso se requiere más muestra de ello? El Estado destruye y empobrece, pero además el control positivo sobre el Estado trae narcotráfico, corrupción crimen e impunidad, ¿Acaso no lo estamos viendo?

¿Es acaso difícil, eliminar el velo de la ignorancia? CEDICE es una escuela abierta con largos años de experiencia y una muy trabajadora juventud que han escogido el ideal libertario para el progreso nacional, convencidos que el socialismo solo genera pobreza. En CEDICE estamos a la orden para empujar esos programas de discusión de lo humano y lo divino del socialismo y el capitalismo. ¡También es hora de eliminar el leninismo que se encierra en todas las estructuras políticas y organizaciones políticas que opera como un freno histórico y comenzar a toma a la economía como teme obligatorio para ser dirigente político para que entienda que la escasez no es desabastecimiento, sino algo más serio y que hay que estudiar para que aprendan porque llega y no se va!

alexguerreroe@hotmail.com

@AlexGuerreroE

 

[1] La expresión carnívoro vegetariano tomadas prestadas de Carlos Montaner  nos permite establecer algunas diferencias importantes en relación a la significación de socialismo a ambos lados del espectro político

 

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