El Petroleo: una historia no contada, ni crecimiento ni desarrollo; la  pobreza en una burbuja

La cornucopia que nunca llegó

Quienes manejaron la industria por décadas, ofrecieron crecimiento y desarrollo económico, nada de eso llego, adoctrinaron a los más pobres y compraron a los más ricos, al final dejaron una burbuja, para ellos, la política perdió sentido. Llegado el colapso de la industria petrolera, había que enfrentar los diagnósticos y los llamados planes de recuperación de la industria, y el aparente remedio para volver a dos estábamos, una frase de mucho gusto fue acunada, éramos felices u no lo sabíamos, su mensaje fue apreciado por muchos, pero será en el llamado mundo petrolero donde las impacto causo.

En realidad, los diagnósticos elaborados y que subyacen -sobrentendido según la narrativa- no tienen nada que ver con la realidad económica de la industria petrolera, Pero ha sido un viejo resabio, el volumen de la renta del petróleo desde 1945 hasta 1975 era fiscalmente excedentario, para utilizar una expresión infeliz, y no requiere del uso del análisis económico para el estudio de la actividad petrolera en poder del Estado, en sus tres grandes etapas.

Las razones para by pass el análisis costo-beneficio de la economía, los reales que “sobraban” podían pagar cualquier inversión hasta las más excéntricas como la mal llamada ‘internacionalización del petróleo” este mas un cliché político que una definición económica que explique su relación de costos beneficios. Lo importante y habla por sí mismo, es que la nacionalización en 1975 y la internacionalización, nos condujo con el rabo entre las piernas a buscar a quienes la política saco de la industria. A lo Murphy, todo lo que puede salir mal, sale mal.

Abajo hacemos una crónica de un relato de los análisis económicos montados sobre el colapso de la industria petrolera. Así tenemos que explicarles a los jóvenes que, teniendo supuestamente, pero no es una “verdad cierta” el mayor volumen de reservas petroleras en el mundo, -quizás sea más preciso económicamente hablando que hablemos del recurso y no de las reservas- y sin embargo hoy no producimos petróleo, tenemos escases de gas y combustibles, esa es la verdad. ,

El capital humano

La colosal crisis financiera que acompaña el futuro de cada venezolano vino acompañada no solo del colapso de la industria petrolera sino un proceso de masiva migración, un flujo inmenso de capital humano que busca otra tierra para comenzar, un flujo de ciudadanos venezolanos que totalizaría según fuentes de seguridad de Colombia, Chile y Peru,  unos 8 a 10 millones, el empobrecimiento que ello implica es de tanta o mayor gravedad del que podría generarse en una guerra. Sin embargo, ese capital humano podría incorporarse bajo la condición suficiente y necesaria de ver un país decente, normal, construyendo su futuro probablemente en mejores condiciones, y un elemento adicional de gran importancia. En esas condiciones, ya no tendrá la ilusión del petróleo como lo fue sembrando por la política venezolana sobre una supuesta herramienta para el desarrollo y lo cual no fue.

Ese nuevo contingente humano con una buena juventud a su alrededor entendería que el esfuerzo humano, la propiedad, el mercado, el capitalismo en corto, crearía las bases para la construcción de un país decente y normal, sin necesidad del petróleo, ello permitirá, abandonar el mundo mágico religioso y el desarrollo que el petróleo causaría, creado por la política venezolana desde 1945,

Ya pare 1989, la renta petrolera o la factura petrolera en poder del Estado era apenas el 8,9% del PIB, y este no se multiplican vía gasto público, es una larga mentira keynesiana, el dinero tiene y debe tener dueño, de lo contrario es inútil, esta característica del dinero fue transformada por Keynes en el gasto público, olvidando que el ingreso fiscal que se iba al gasto redistributivamente, venia en forma de impuestos, para ser gastado irracionalmente y marcado por la corrupción, su carácter multiplicativo solo estaba en la fantasía keynesiana..

Así se habrá entendido que trabajo esfuerzo, inteligencia, conocimiento y libertades son los componentes del crecimiento y el desarrollo económico y social. Sin embargo, la batalla contra el rentismo no termina, la sociedad rentista no reconoce que el alimento de la renta petrolera no existe ya, los políticos y sus asesores continúan con la historia que en dos años PDVSA (¡?) estaría produciendo dos millones de barriles diarios.

La hiperinflación: deuda y petróleo

La hiperinflación que camina por cuatro años es la conjunción de dos fenómeno, el crecimiento de una volumen insostenible de la deuda del Estado – que  pagó el crecimiento del Estado en empresas hoy colapsadas, quebradas y en ruina, descapitalizó la industria petrolera bajo su propiedad, expropiaciones y nacionalizaciones masivas junto con transferencias de empresa privadas al Estado y la quiebra de muchas otras empresas privadas generada por el ingreso petrolero utilizado para eliminarlas,  servicios públicos colapsados que no podrán ser atendidos dada la debilidad tributaria que queda del masivo empobrecimiento en décadas. Todo ello acopla la caída de la competitividad de la industria petrolera por desinversión y descapitalización que finalmente trajo un extendido proceso de continua declinación de la producción y el agotamiento de las reservas de petróleos que pudieran ser competitivos.

Así se desajusto la competitividad de la industria un fenómeno económico de largo plazo, el crecimiento hiperbólico de los costos -físicos- de producción, generado no dolo por las condiciones naturales, sino por desinversión, y su dinámica temporal prescrito en su deficiencia tecnología, coadyuvaron el derrumbe de los dos balances centrales, los llamados “balances mellizos”, el de las finanzas públicas constituida, entre otros, por la recurrencia del gasto, el endeudamiento continuo en virtud de la perversión “soberana” y en un Estado obeso mórbido, bajo crecimiento contable económicamente inefectivo, como toda inversión estatal. Todos esos factores envueltos en la corrupción, como manto de la acción política, y la balanza de pagos incapaz no solo de pagar las importaciones de alimentos de un país que no produce la cuarta parte de su dieta alimentaria sino por la imposibilidad de amortizar la enorme deuda adquirida para la construcción del socialismo.

Paralelo al crecimiento de los costos de producción, hay que destacar el violento crecimiento de los costos de transacción que trajo el cambio institucional y la nueva Constitución en 1999 en conjunto con el paquete legislativo que debía ponerle números, gasto y deuda pública para financiar los esquemas redistributivos impuestos en la letra constitucional, me refiero a los costos de transacción, cuyo nivel y volumen han hecho casi imposible la actividad petrolera, pero también el rol del Estado en la economía, el cual corre naturalmente con el peso de la evidencia empírica en el mundo, los Estados no producen riqueza, la destruyen.

Ambos fenómenos mencionados, en puntos terminales deuda y petróleo, borraron el país Venezuela del mapa y lo enviaron una posición entre las naciones más empobrecidas del mundo. La caída del volumen de ingreso nacional y destrucción de actividad económica privada por un Estado que se convirtió en el eje económico-financiero de un país atrapado en una Constitución diseñada y probada para disminuir la presencia del capital privado, desde las propias políticas públicas llevada a cabo con el ingreso petrolero -CADIVI y sus perversiones en la economía política- y con el desmoronamiento por acción constitucional y legal de derechos de propiedad y desmotadas las libertades económicas.

El socialismo y la receta de Chávez: la opinión pública, furgón de cola de la política, aun lo niega

Aproximadamente cuarenta decretos-leyes de la legislación de la economía, aprobada, por cierto, toda la legislación que traza el comportamiento económico privado -y publico- fue aprobado por vía de decreto en Leyes Habilitantes, concentra su regulación en penalizar la actividad económica privada. El espacio operativo del capital privado fue reducido, por intermedio de esa legislación, a su mínimo.

El gobierno, desde el Gabinete hasta la Asamblea Nacional -durante estos veinte años- expropio tierras y regulo la tenencia, en otra reforma agraria igual o peor que la de 1961, la descapitalización plena del sector agrícola, la caída de la producción, y la desaparición de los emprendedores del campo. Nacionalizaciones en todos los sectores económicos, electricidad, comunicaciones, y muchos otros sectores de la economía, hicieron posible las migraciones de miles de empresas privadas nacionales y extranjeras, las migraciones del capital humano ha sido una constante en estos veinte años interrupción de los mercados a través de decretos leyes para control de precios, de cambio, permite al Estado/Gobierno sustituir centenas de empresas privadas y crear empresas estatales con los reales del petróleo.

En la realidad es un cruce entre la legislación y la política económica -y políticas públicas- el objetivo fue correr la presencia física del capital privado, empleador del 75% del capital humano en el mercado. De manera que no se podrá esconder, y todo el país debe entenderlo, el capital privado es el único que puede crear riqueza, los Estados la destruyen, habiendo reducido a la cuarta parte de lo que era en 1995, es hoy apenas el 30% del PIB, medido por su participación tributaria.

El empobrecimiento ocurrido en estos últimos veinte y cinco años es típico de un proceso político que secuestra la actividad económica privada, la única fuente cierta de creación de riqueza es asumida por vía de la violencia del Estado. Todo este pasaje de resultados macroeconómicos nos da un buen grado de conocimiento, el problema económico venezolano no es macroeconómico, sus números son solo consecuencia de otros factores dentro del modelo económico que domina y dirige la economía nacional desde 1994 y el cual se profundizó ideológicamente por la agenda socialista cuyo avance fue desapercibido por la opinión pública venezolana, fundamentalmente la de las agrupaciones políticas, ninguna de ellas muy lejana del ideal socialista.

La receta de Chávez fue similar a la cubana, sin embargo, tan letal como la propia cubana. La revolución socialista entraría en fase de violencia una vez que el petróleo dejo de financiar los esquemas redistributivos del socialismo. N todo caso, la originalidad venezolana que encanto al mundo durante la primera década del siglo XXI, culmino en el mismo desiderátum de los socialismos, una sociedad de servilismo al Estado, empobrecimiento masivo, y destrucción de las reglas de juego, la única del socialismo, el Estado hace todo, hasta el empobrecimiento.

El problema no es macroeconómico, es económico, político institucional

Así, podemos afirmar que el problema, en esencia, no es macroeconómico, las macro variables llegan con la contabilidad económica nacional a contabilizar los impactos globales, el fenómeno económico ocurrió y se fraguo en el mundo microeconómico, institucional. Así, no hay desbalances -desequilibrios- entre las macro variables que la magia macroeconómica pueda resolver en los próximos diez o quince años, el impacto acumulativo de esos desequilibrios generaron la vorágine hiperinflacionaria y terminó de destruir las conexiones institucionales entre los diferentes modelos de dominación por parte del Estado.

Bajo esas condiciones fue que apareció la hiperinflación,   parte del Estado/Gobierno dejo al país sin mecanismos de pago -y reservas- que pudieran ir a un típico acuerdo multilateral con el FMI, WB, BID, una reestructuración de la deuda, impuestos y un cuadro de ajuste macroeconómicos, precios e ingresos, siempre y cuando las asistencias financieras fueran posibles, en nuestro caso, el tamaño del impacto de la deuda en la economía ocurrió cuando la deuda era el 65% del PIB< hoy es dos veces, -200%- y la única salida seria no pagar como lo proponen los asesores tanto de Maduro como de Guardó. .

Ese esquema típico de reversión esos terminales desequilibrios macro, no es posible llevarlo a cabo en Venezuela, su economía ha quedado destruida, el país con una deuda que no podrá pagar por vías convencionales, su balanza de pagos es negativa, sin activos otros que los que reposan en el subsuelo, pero no poseen valor intrínseco.

Ello nos lleva al mismo escenario de Alemania en 1945, la reconstrucción sobre la base de reformas que permitan el funcionamiento de una economía de mercado donde el individuo triunfara en base a su esfuerzo, y la política se encargue de velar por los derechos de los ciudadanos y olviden repartir lo que no es de ellos. Sería un Estado eficiente, de bajo costo y ciudadanos emprendedores y dueños de su presente y futuro.  Veamos algunos detalles en relación con este análisis y observemos el funcionamiento y comportamiento económico de un Estado Fallido, un círculo vicioso del empobrecimiento y de un régimen donde el Estado impone sobre sus ciudadanos el peso de una sociedad patrimonialista donde todas las cosas pertenecen a un mágico colectivo, pero empobrecido, arbitradas por la política, el cuarto de intereses que cobra al final.

Finanzas públicas, déficits mellizos: fiscal y de balanza de pagos.  

Los desbalances que hoy asientan las finanzas públicas y la balanza de pagos, los déficits mellizos – el fiscal, del gobierno y el de balanza de pagos de toda la economía, se conjugan en su reacción, uno es el anverso de la moneda del otro. Por ejemplo, mantienen un déficit fiscal, -desbalance entre ingreso y gasto fiscal alrededor de las dos terceras partes del PIB, una relación insostenible, y de allí la hiperinflación, ese déficit es totalmente monetizado por el BCV y es la madre de la hiperinflación y está es la palanca del empobrecimiento de toda la sociedad,  y no se resolverá, así como tampoco se podrá dolarizar, si no hay reformas económicas e institucionales que permitan el funcionamiento del mercado y la propiedad privada como ejes del crecimiento económico, y su perversión de esas instituciones desparecidas de la economía que ejecutó bajo agenda política para reducir al mínimo el capital privado nacional e internacional.

Nada de eso fue previsto por la clase política aparentemente enfrentada al gobierno, en realidad ambos grupos de políticos, gobierno y oposición convergen en el modelo de dominio de Estado y creen que la PDVSA colapsada hay que llevar a un grado de recuperación y volver, pero sobre otra hegemonía política a un esquema de reparto petrolero, vía redistributiva.

El outlook es de elevada gravedad, el Tesoro, la caja de los ingresos y egresos fiscales, no tiene ni tendrá acceso convencional por ingresos tributarios, los salarios del venezolano no alcanzan para sus necesidades básicas, los impuestos a la renta perderían significación financiera para la mayoría, tampoco tendrá ingreso -endeudamiento- en los mercados, una enorme deuda y un default que supera el PIB nacional impiden a un Estado Fallido sin acceso al ahorro internacional.

El nivel de deuda de Venezuela -Estado y sus empresas- supera la capacidad de pagos, sin embargo, muchos juegan a la magia petrolera y cruzan sus dedos esperando que por obra del espíritu santo todo vuelva a un punto donde el petróleo pagaba la factura, esos tiempo se fueron y no volverán, la industria petrolera venezolana no depende de su disponibilidad en recursos, petróleo de todas las calidades aún sobreviven en el subsuelo, habrá que convertirlo en valor intrínseco, y para ello se requieren instituciones de calidad, propiedad privada, una economía de mercado y un recurso que pueda competir en los mercados, todas esas preguntas hoy no tienen respuestas.

¿Pero que debemos hacer para competir en los mercados?

Tres reformas: derogar la Constitución de 1999 y crear un rule of law capaz de generar un marco jurídico apropiado para el funcionamiento de una economía de mercado, la Constitución de 1999 fue elaborada para darle protección al Estado como propietario y dueño de los bienes de producción, el socialismo es un fracaso, mil veces empíricamente demostrado. El caso venezolano es muy elocuente, en vente años de socialismo la economía nacional perdió las cuatro quintas partes de su economía, alrededor de diez millones de venezolanos migrantes por el mundo buscan un horizonte para la vida de sus familiares, la perdida capital humano que ellos representa, extenderá el tiempo de recuperación de la economía, sus instituciones y alcanzar un marco jurídico que lo proteja.

Las otras dos reformas serian la fiscal y de finanzas públicas, y la reforma monetaria, la dolarización y privatización del dinero. Veamos solo un aspecto, el capital. Para accesar el ahorro internacional -prestamos, debt equity swaps, inversión extranjera, es necesario llevar cabo dos reformas globales en su concepto económico e institucional, a saber; la derogación de la Constitución 1999, la que trajo el socialismo, para poder establecer un rule of law e instituciones requeridas para acorazar un marco jurídico que resuelva y proteja los derechos de propiedad privada, la reforma de la Constitución, va de la mano de la reforma una fiscal y de las finanzas publica, que sinceren el ingreso fiscal reduciendo el gasto público, reduciendo el tamaño del Estado para el ahorro del venezolano tenga a través de un inteligente proceso de privatización de las empresas del Estado, -todas, y especialmente la industria petrolera.

Este fenómeno de acoplar el gasto público al ingreso fiscal, con la cláusula de un equilibrio fiscal normativo generaría inversión de capitales en la medida que se combinen -swap- deuda pública por capital.  Ese equilibrio fiscal seria alcanzado bajo otrta importante reforma económica; una reforma monetaria y ciertamente un inteligente esquema de dolarización que implique en si mismo reconocer la privatización del dinero de reserva en manos de los ciudadanos y sus empresas. Esto marcaria importantes  diferencias a los modelos de dolarización observados en los últimos veinte años; pongamos el modelo llevados a cabo en Ecuador y el de Zimbabwe, este último modelo, por cierto alentó al Gobierno a ir por los caminos verdes  de las finanzas públicas y emitir títulos de deuda utilizados como referencia monetarias -dinero de cuenta- en paralelo y a través de ellos retornar a la posibilidad institucional de devaluar la moneda -esos títulos públicos o monedas paralelas-  permitieron al gobierno la emisión «inorgánica» de dinero y con ello financiar el crecente déficit fiscal y desde leluegoausando la vuelta a otra ininflacióncurrida en 2019 en Zimbabwe.

El modelo que proponemos es en los hechos y el derecho sostener la privatización del dinero que emerge por definición durante el proceso de dolarización, la autoridad monetaria administraría lo que denominamos capital semilla constituido por asistencia financiera de organismos multilaterales y el remanente de reservas internacionales que tendría -teóricamente- el balance del BCV. Sabemos que a la fecha de hoy el BCV registra como reservas internacionales títulos públicos de aquellos países que entraron en deuda con PDVSA -Petrocaribe, ALBA, y otros acuerdos financieros petroleros con Argentina, Cuba, Bielorrusia, además títulos públicos venezolanos denominados en dólares repartidos a la banca estatal y transferidos al BCV de emisiones de deuda entre 2010 y 2012, títulos de Corpoelec, y otras empresas del Estado. Por el otro lado, el oro que el BCV declara – y que no vemos en ningún balance- fue utilizado para darle liquidez a PDVSA en el pago de algunos pasivos y deuda externa, en acuerdos con China Rusia, India y Cuba-  es el que permita que el dinero que circule, dinero reserva internacional provenga del ahorro de los  ciudadanos residente así como la inversión extranjera, eliminando algunos mecanismos monetarios, establecidos bajo el control de las “reservas internacionales” es decir, del dinero valuta circulante. Las necesidades por liquidez internacional -convertido en dinero de curso legal- serán cubiertas por el mercado tanto en lo nacional como internacional, sus fuentes de crecimiento asociadas al ritmo de crecimiento económico, y a la necesaria conversión de la economía nacional en una economía exportadora como meta de mediano plazo.

De esa manera el déficit fiscal no tendría acceso a dinero inorgánico, impreso para monetizar el déficit fiscal, la economía y el mercado podrán regular óptimamente los niveles de desequilibrio fiscal y en las finanzas públicas, un estado que no invertirá capital porque como tal los Estados no generan ni producen riqueza. El equilibrio fiscal será garante entonces de la imposibilidad de monetizar déficits fiscales, el Estado no tendría la prerrogativa de emitir títulos de deuda a discreción y con ello generar problemas de pago por deuda, dado que el dinero estará disponible para cubrir las necesidades de los ciudadanos, empresarios, y el mismo Estado.,

Reducción del Estado, y privatización: debt equity swap.

Para resolver la madre del gran problema fiscal, un déficit fiscal que ocupa unas dos terceras partes en términos de PIB,  el desmadre fiscal que trajo la hiperinflación se requerirá disminuir el tamaño del Estado y privatizar todas las empresas estatales que impiden que el balance fiscal pueda ser “arreglado” ya no con la magia macroeconómica, el problema es político institucional que requiere las correcciones económicas e institucionales requeridas para  desmontar el Estado -obeso mórbido- y que alcance un tamaño que los ciudadanos puedan pagar con sus impuestos y estos no deberán ser desequilibrados en términos del ingreso disponible de cada venezolano y cada empresa por más grande que pueda ser porque el crecimiento económico seria debilitado marginalmente por cada bolívar de impuesto adicional que cada ciudadano, empresa tribute al Tesoro. El problema que los venezolanos viven hoy es escasez de bienes y servicios con carácter crónico, el capital privado ha sido destruido y empequeñecido por decisión política -socialismo- por lo tanto, la capacidad de generar ingreso entre sus trabajadores y su capital está limitada por razones físicas, además de las reglas inexistentes.

Pagar la deuda para no perder el mercado voluntario de capitales internacionales

La privatización reducirá el tamaño del Estado y crecerá de inmediato el capital privado, en los hechos cientos de régimen de debt equity swap podrán crear riqueza de largo plazo, en las manos de los venezolanos., Sin embargo, las cosas no terminan allí, actualmente se contabilizan 45 leyes que condenan y penalizan la propiedad y actividad económica privada, esas leyes hay que derogarlas (en la marcha) y rápidamente; únicamente así, la inversión privada fluirá dado que institucionalmente el marco jurídico y protección de los derechos de propiedad existirían como consecuencias de las reformas institucionales y estar en manos de los  ciudadano y no del Estado y la política.

Dolarización y eliminación del BCV: las reservas son sus empresarios y consumidores

Estos arreglos, cambios y reformas impactaran positivamente la balanza de pagos, el bajo costo de la mano de obra resultante del proceso de descapitalización invitara muchas empresas internacionales para residirse en Venezuela y llegar competitivamente en el mercado internacional. Al fin y al cabo, es la única oportunidad visible en el horizonte que pueda generar el retorno de la inmensa migración de capital humano que trajo el colapso de la economía nacional y la conversión de Venezuela en un Estado Fallido.

¡¡El timing de las reformas, todo al mismo tiempo!!

Como puede distinguirse de lo mencionado arriba, en estos arreglos y reformas hacemos tres cosas en una solo envión, la reforma fiscal, la privatización, el reforzamiento de los derechos de propiedad, la inversión y el empleo, y una reforma monetaria acoplar el problema del déficit fiscal en el futuro y el modelo monetario que se decida acoplar para soldar las bisagras antinflacionarias, la dolarización sería un camino rápido y duro, pero sería preferible que el BCV será reformulado y no tenga que administrar las reservas internacionales, colocar la liquidez internacional en poder de la gente que las produce y las consume, es el objetivo de las propuestas económico-institucionales-políticos que absorban el gran problema económico venezolano que no es precisamente macroeconómico como es del gusto de los macroeconomistas de origen keynesiano-marxista dominante en l mainstream venezolano sino un juego económico, que descansa en el individuo y sus derechos de propiedad y respuesta de emprendimiento y un role of law que mantenga firme la protección de la propiedad privada no solo de terceros sin principalmente del Estado, enemigo de la propiedad privada desde finales del s XIX.

Mas por el lado de la oferta.

Insistiendo por el lado de la oferta, otro aspecto de la oferta institucional emerge de una clarísima realidad, la escasez de libertades, que la moneda en términos reales no existe, su poder de compra fue sustituido por el tamaño del Estado, y se encuentra bajo el azote hiperinflacionario, desempleo masivo, deuda publica en default, sin ahorro nacional, colapso y represión a la actividad económica privada nacional, todo ello en el marco de un Estado Fallido.

Así mostramos solo el desequilibrio monstruoso del balance fiscal, el destino de 6 millones de venezolanos que viven su salario mínimo de miseria del Estado debe dirigirse al mercado privado que se enrumben las reformas presentadas, con la inversión  y el empleo, el poder de compra de la moneda crece y el standard de vida del ciudadano mejorara semanalmente, el sistema monetario presentado es sencillo en su implementación, la dolarización bajo las valutas disponibles en el mercado, un BCV sin responsabilidad administración de las reservas internacionales, – sin posibilidad de hacer efectivos controles sobre la moneda nacional en caso que el bolívar siga circulando.

dolarización con todas las valutas Dólar, Euro, Yen…

Hay que reformar la Constitución para eliminar el monopolio otorgado por la Constitución de una moneda de curso legal llamado bolívar. Este podría seguir circulando al lado de las valutas, dólar, yen, euro, en el mercado, de manera que su devaluación esperada es de inmediato ajustada a las valutas en el caso de depreciación, la circulación del bolívar en estas condiciones no tendrá impactos en el poder de compra del propio bolívar, el mercado dejara de demandar el bolívar n la medida que su poder de compra disminuya por depreciación frete a las valutas en circulación legal y firme en el sistema financiero.

La hiperinflación.

Veamos ahora que es lo que abunda, la  hiperinflación, una curiosa subestimación y un rechazo a los institutos internacionales que la miden, consultores económicos locales han bailado grotescamente los niveles de hiperinflación quizás para sostener clientes que conocen que no podrán sobrevivir en un entorno hiperinflacionario, se han dado a la tarea de “reducir en el papel” para “bajar” la hiperinflación para poder encajar sus informes por sus clientes que son afectados por la hiperinflación, de esa manera sobrevaluan el poder de comparar de bolívar llevando al mercado por caminos perversos de errores en las cuentas nacionales y en los balances tanto fiscal como de pagos internacionales. Padecen esos consultores del mismo problema que sufren técnicos y políticos en el tema petrolero que anuncian que en dos años PDVSA “recuperada” estaría produciendo dos millones de barriles por día, lo cual nadie en el mercado internacional lo aceptaría simplemente porque es mentira política.

Hago la comparación, porque los informes sobre Venezuela son curiosos, el país está paralizado sin acumular capital y con salarios de 5 dólares como podría crecer una economía cuando las reglas de juego, las instituciones que dominan el marco jurídico para que el inversionista privado se meta la mano en el bolsillo y ponga a trabajar sus neuronas simplemente no existen.

Las reformas y la opresión económica del BCV.

 Las reformas institucionales deben eliminar la represión económica, violencia del Estado, y reprivatizar miles de empresas que pueden volver a ser rentables en manos de privados, comenzando por anteriores dueños. Esta secuencia de reformas, ajustes, Re institucionalizar los mercados libres y la propiedad privada, únicamente así podemos encontrar el crecimiento capitalista, el único posible, en medio de este enorme empobrecimiento.

En resumen, ¿Qué es lo que necesitamos?

Liberar los mercados para incentivar el emprendimiento humano, la primera fuente básica de riqueza, eliminar las restricciones a la circulación de dinero voluta, dólares, euros, yenes, y terminar de eliminar el bolívar, la moneda digital, los mercados libres y convalidados a legalmente traerían de inmediato el término de la hiperinflación, los salarios serian como cualquier precio, libre, en otras palabras como medida de emergencia, hay que dejar que la actividad privada se encargue de producir y consumir.

Como se puede divisar, el problema de fondo es político y económico e institucional- y su arreglo, requerirá de la vuelta al capital privado de las empresas nacionalizadas, desde tierras hasta factorías, viviendas, etc. así como la privatización de las empresas en propiedad del Estado, incluyendo el petróleo, y la apertura de las fronteras económicas y la implementación de una economía de mercado, sin otro arbitraje que los mercados.

La apertura de la economía requerirá grandes reformas, comenzando por la Constitución y modelar economía y sus instituciones a una economía abierta donde el venezolano pueda aplicar su reprimida tensión emprendedora, y deseos de trabajar y vivir en paz, sin un gobierno que todo lo toma y reprime, motor del intenso proceso de empobrecimiento que fracturo la familia venezolana.

El Petro Estado financiado con colosal deuda en medio de una industria petrolera que perdida competitividad, la solución de la deuda publica solo será posible con la privatización del petróleo. de la deuda y pérdida de competitividad del petróleo, la Santa María de la industria petrolera. ¡¡Sin propiedad ni derechos de propiedad, acá no ha pasado nada!!

Alexander Guerrero E, Economista. PhD

 

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