El huevo de la serpiente

 Alexander Guerrero E

Jueves, 6 de diciembre de 2001

Sólo en la fábula de Plinio, el huevo de la serpiente podía flotar contra la corriente e ir aguas arriba, después de todo, Plinio decía que era magia. Plinio murió porque debía investigar al Vesubio en plena erupción.

Chávez se la juega, el escenario político, como la economía, se contrae. Si se apela a las medidas heroicas de corte represivo, en momentos cuando la ideología del régimen encuentra grandes restricciones en los hábitos, en las costumbres y en la manera, más o menos civilizada como los venezolanos desde hace tiempo resolvíamos nuestros problemas políticos, entraríamos en un campo minado de incertidumbre y riesgos políticos que harían difícil la tarea de ganarse el pan de cada día.

La conjunción de genuinos intereses económicos y derechos de propiedad que ellos reproducen y la fuerza económica del Estado se desvanece por acción de normas y leyes destinadas a al estatización y colectivización de la propiedad privada, se hará más aguda en un momento en que se perfilan enormes dificultades fiscales para un gobierno que apostó a un discurso político redistributivo y a un remedio populista cuyo efecto se desvanece en la medida en que el maná se agota, y que le obligara a contraer el gasto del Estado, y disminuir el condimento de la propuesta política por su inviabilidad financiera. El precio político a pagar por la contracción del gasto público, es del tamaño del voluntarismo populista y estatista que prometió acabar con la miseria y la pobreza sobre la base de la dádiva pública. El discurso político de ahora en adelante se morderá su propia lengua.

El conflicto político -y el subyacente social- emerge, cuando el régimen presiona, amenaza y debilita el sistema de derechos de propiedad, – por lo demás suficientemente afectado en letra y espíritu de la nueva constitución- sobre los cuales se funda cualquier actividad económica racional en un país normal del mundo de hoy. El clímax de esa amenaza trasciende inclusive el prospecto de colectivización – sovietización – de la tierra que encierra la Ley de Tierras, cuando somete al estado y a la política los derechos de propiedad sobre la tierra.

Es este precedente y la manera poco ortodoxa de legislar y administrar normas y leyes, en un régimen que ignora la natural división de poderes y sistemas de checks and balances lo que ha erizado el entorno político que provoca una escalada de rechazo social y político, que de alguna manera coadyuva la conformación de coaliciones políticas cuya acción harían aún más inestable el régimen y casi imposible emprender actividad económica que genere empleo y riqueza. Se destruye así el escaso clima de negocios ya afectado severamente por la revolución en los últimos dos años, y que la miopía del régimen le ha impedido ver. Las restricciones al crecimiento económico, que no son nuevas, son obviamente políticas, aderezadas ahora con un elevado grado de perversión institucional.

Las amenazas a los derechos de propiedad, hecho que por cierto hemos venido alertando y anticipando desde hace más de dos años, conforman ahora el catalizador de la lucha política, dado que la entrada de los empresarios

Las amenazas a los derechos de propiedad, hecho que por cierto hemos venido alertando y anticipando desde hace más de dos años, conforman ahora el catalizador de la lucha política, dado que la entrada de los empresarios – particularmente el medio que más riesgo arrastra por estar en mercados más competitivos- en el juego político, siempre es considerado como última instancia en la lucha política.

Los paros convocados por los empresarios tienden a tener efecto devastador en la lucha política, dado que arrastra expectativas de millones de empleados que ven en peligro el quince y él ultimo por desactivación y caída de la inversión privada y por incremento de los costos de transacción en la economía. El trabajador se considera en consecuencia el eslabón débil de esa cadena, lo cual es por lo demás cierto. Allí se produce un efecto diametralmente distinto al de la lucha de clases, fenómeno este que ha sido alentado constantemente por el gobierno en estos años. De hecho, ocurre una lógica solidaridad entre quien da el empleo y quien se emplea, lo cual se puede divisar formalmente en la lucha política con la acción combinada y organizada de las centrales empresariales y de trabajadores, quienes de manera lógica ven en la amenaza a los derechos de propiedad un enemigo común.

Quizás allí estén las razones del impacto que ha tenido la convocatoria al paro y el ambiente de inestabilidad política que hoy se siente en Venezuela; el cual, de ahora en adelante se moverá en un escenario de amplia incertidumbre por lo impredecible del juego de poderes que se activa con la desesperanza social y económica. En esas condiciones de elevado riesgo político, caerá la inversión y el consumo, lo que acelerará la contracción económica ya prevista para el 2002, generando al mismo tiempo más inestabilidad política y social, y así circular y viciosamente.

En la mesa de juego, los players apuestan a maximizar su utilidad, todos están suficientemente informados, con lo cual no hay ventajas de unos sobre otros, la colusión de intereses es fatal porque desaparece la estabilidad política, insumo sin el cual no habrá actividad económica predecible. En adelante y atrapado en sus propias ineficiencias, el gobierno, como lo muestra la historia a montones, estaría tentado a acentuar la represión, y por ese camino se debilitarían las libertades individuales y económicas, condiciones estas sin las cuales es difícil la generación de empleo y riqueza. ¡El resultado, como con el huevo de la serpiente en Plinio, será de profunda crisis política, dado que la acción de los gobiernos en estas circunstancias, al desmeritar el consenso y la negociación política, los conduce a un círculo vicioso provocando mucho más de lo que quieren evitar, como en la fábula de Plinio, los hombres les corrían a las serpientes, llevándose los huevos de estas!

La historia tiene muestras de sobra, un régimen represivo en materia de libertades y derechos económicos, es financieramente insostenible, por lo que las crisis fiscales en esas condiciones siempre actúan como un acelerante de la crisis política y de gobernabilidad. Sólo en la fábula de Plinio, el huevo de la serpiente podía flotar contra la corriente e ir aguas arriba, después de todo, Plinio decía que era magia. Plinio murió porque debía investigar al Vesubio en plena erupción.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *