El huevo de la serpiente: Venezuela, país en las ruinas del socialismo

En la fábula de Plinio, los huevos de la serpiente tenían el poder de la eterna juventud, como tales flotaban en las aguas de los rios y mares contra corriente y podían correr contra viento. Plinio respondía que ello era magia y así logro llevar la historia a la tragedia, quien robaba los huevos ignoraba que, si las serpientes no lo alcanzaban, no representaba para ellas problema alguno, ellas existían en los huevos robados, y que sus manos volverían serpientes, solo el tiempo lo lograba. La otra parte de esa tragedia, la real, llevo a Plinio, un científico de las ciencias naturales a morir estudiando Vesubio en erupción.

De la historia a la tragedia, el curso de Venezuela por el camino de una revolución socialista, idéntica todas las que conocemos, encontramos curiosos y perversos fenómenos causados por la agenda de asfixiar y acabar el capital privado, precondición político-institucional dirigida a crear un sistema de servilismo, un regimen de sometimiento del ciudadano a un sistema fundado en la dependencia del presupuesto -ingreso y el gasto del Estado. La constitución y sus leyes crearon una estructura de la propiedad privada, la cual abarca hasta los derechos de propiedad sobe la vivienda, sector sometido a un regimen de intervención.

En esas condiciones la depredación del mercado inmobiliario de viviendas y otras actividades económicas fue restringido para dar paso a un masivo sistema financiero de blanqueo de capitales en el mercado inmobiliario. El caso del debilitamiento extremo de los derechos de propiedad de las viviendas, por regulación y discreción del Estado nos sirve para mostrar el derrumbamiento de los derechos de propiedad fenómeno que se ha conducido via expropiaciones violentas.

Alegórico a la historia contada por Plinio y traída en el inicio de esta nota, encontramos como la reacción social y política de la sociedad, pese que se inició desde el mismo momento del arranque de la revolución, el rol del conocimiento en la sociedad fue deslucido, mediocre, descompuesto y totalmente desafinado con la realidad político institucional y su impacto en la economia nacional ya entre 1999 y 2003 y que graficamos con una colosal salida de capitales, inflación y caída violenta de la actividad economia (-13% en 2001). La opinión publica en relación en lo que a la economia se refiere se ha concentrado en el estatus de la macroeconomía, un típico reacción de una economia, teoría económica y análisis económico convertido en “ingeniería social” dado que anterior al problema macroeconómico, hemos visto el derrumbe del rule of law, destrucción de instituciones, mercado, precios ya no existen como instituciones

A la sociedad venezolana le toca hoy vivir las mismas experiencias de aquellos países que en Asia, Europa, África y América vivieron o viven en el socialismo. En nuestro caso, la intelligentzia venezolana no interpretó el peligro, los grupos politicos, todos de la familia del socialismo, no estaban preparados para proyectar la manera como en el futuro cercano un pais podía empobrecerse en dos decadas, hoy a vastos círculos la política se ha desdoblado de la realidad política y económica, mantenidos por la corrupción y el narco tráfico, no podrán asimilar, y contrario a la lógica, muchos han preferido mimetizarse y mutar en la periferia de esa ideología empobrecedora. Quizas la tragedia en los huevos de la serpiente de Plinio sea un caso ficcional de una realidad, para que correr con los huevos de la serpiente en la mano para escapar de las serpientes?

Al cabo de 20 veinte años, ¿qué tenemos? Un Estado propietario de las dos terceras parte del PIB, activos en ruina, con escaso valor intrínseco, la plataforma de un déficit fiscal que sobrepasa el 50% del PIB, el restante tercio el tamaño de la economia privada -incluidos consumidores y trabajadores como desempleados- solo la quinta parte de los que era en 1998, la hiperinflación y el envilecimiento del bolívar, -debased- , la escasez y la penalización sobre la libertad, propiedad y derechos de propiedad, por inseguridad de la vida, constituyen la cosecha de aquella lógica, como el obeso mórbido, nada lo calma, el déficit fiscal es ilimitado.

El analista económico cae en la trampa de la ingeniería social, cree que con un cambio de las políticas macroeconómicas el crecimiento económico. La comprensión de fenómeno económico desee el inicio de la revolución con la nueva constitución, era necesario, por ejemplo, para poder conocer que, hacia finales de la primera década del 2000, Venezuela daba muestras de la hiperinflación y el estrato que causaría, la reacción del mainstream económico era que en un país petrolero no había hiperinflación, ¡pamplinas fritas!

Los orígenes de esos fenómenos son diversos; de allí nuestro paralelo de la Tragedia de los huevos de la serpiente de Plinio, ninguno es autogenerado, ni auto sostenible, todos nacen de un complejo sistema económico fundado sobre el interés de un Estado/Gobierno, un ente capturado por grupos de interés políticos, mercantiles y militares, en el cual el eje de ese poder político pivotearía en el gasto para alimentar y sostener ese ente, y en la naturaleza de su ingreso fiscal y por control de los precios, del mercado y de los derechos de propiedad; la trilogía vital de la historia del individuo racional, del homo economicus. La ingeniería social no permitió comprender el fenómeno institucional que traería la economía al colapso y su destrucción.

Este es el mecanismo que garantiza que el impacto negativo redistributivo que causa el gasto publico creciente como la gula del obeso, más ingreso, creando una curiosa tautología financiera y monetaria que genere ingresos fiscales adicionales al gobierno, para drenar el capital de la gente, los privados y con ellos, el impuesto inflacionario, pagar el crecimiento del Estado, una balanza económica utilizada para empobrecer, por consecuencias intencionadas, momentos es los cuales el individuo desprevenido cuelga de la faz de la paradoja sin apreciarlo con anticipación. UN mal ejemplo de uso del conocimiento en la sociedad (Hayek)

Es la esencia de ese esquema redistributivo, independiente de cómo se financia ese gasto, sean impuestos, deuda, o windfalls como el ingreso petrolero, el gobierno se encargará de hacer del dinero un símil fiscal, el dinero existirá en su forma nominal y solo satisface a los depredadores y quienes medran del Estado, y en la otra forma, como mecanismo de pago y como demanda de dinero, digamos, por razones precautelativa.

En manos de la gente, ese dinero envilecido lo ha empobrecido y seguirá empobreciéndolo hasta el final, donde por ejemplo, hablemos de una caja CLAP “matahambre “ y la Estado de Servidumbre lo hagan dependiente del mendrugo oficial, él es parte de esa nomina hasta que el fenómeno se convierta en vorágine y la violencia social, ya en el terreno, fracture la geografía política del país, un típico fenómeno africano, natural de un Estado Fallido, y del cual no está nadie inmune, una vez que el caos y la sobrevivencia del Estado Fallido decida que el país se desintegra en pedazos, aun siendo una República, fracturada y pobre, muy pobre. Una amplia geografía del país ya avanza sobre esa perversión, ciudades, pueblos, tienen mafias que controla al ciudadano inmerso en esa pobreza.

Es la tragedia del venezolano quien mientras más rico y poderoso es el Estado/Gobierno y los grupos de interés que lo depredan, más pobre es el ciudadano, su medio ambiente le impide sobrevivir, escapa y emigra, literalmente hablando, hasta el momento en que el gobierno cierre la jaula. Venezuela estaría entrando en ese umbral, donde el trade off entre la paz y la violencia social esta dictada por el poder de los grupos que viven de la violencia, un sector que crece a gran velocidad y los que utilizan las armas en poder del Estado quienes al final buscaran sobrevivir uno sobre el otro. La división político territorial del país ha dejado de tener sentido ante esa atroz realidad, las fronteras entre los Estados, en muchos de ellos simplemente no existen; desde Bolivar hasta el Zulia, una diagonal dibuja un país desintegrado.

En ese plano, para que el ingreso fiscal petrolero, especie de windfall, operara como grasa del sistema, los grupos de interés, políticos, militares y mercantiles se aseguraron de que la renta del recurso, petróleo, fuese propiedad del gobierno, la gran creación de JP Perez Alfonso, el Estado rentista- que la propiedad de la renta, el régimen dispone que ella fluya al gobierno como ingreso fiscal, regalías o derechos, impuestos y dividendos a sí mismo, lo cual es realmente risible, pero la política es así. La paradoja nos lleva a la tragedia, y no al revés, era el propósito de la Esfinge que ella impuso a Edipo, con la obligación de conocerse a sí mismo. Edipo, respondió la interrogante de la Esfinge, es el hombre…y su vida fue perdonada, se encargarían los huevos de la serpiente, acabar con Edipo Rey.

Cuando el windfall se acaba, como realmente ocurrió, como todo maná, rentan al Estado/Gobierno fueron por lo que los ciudadanos habían ahorrado, la hiperinflación y el impuesto inflacionario, la depreciación de la deuda de ese Estado, la devolución y el orden jurídico que mutila derechos de propiedad se encargaron de trasferir ese poder de compra al gobierno. Este es el momento, o umbral que hoy vive el venezolano que no dispone de recursos para emigrar, independiente que el flujo migratoria este aproximándose a los 10 millones en los próximos tres (3) anos, a juzgar por el actual ritmo de 2500 a 3000 migrantes diarios.

Ese fenómeno no pertenece solamente al regimen de Chavez y Maduro, viene de los tiempos de Luis Herrera y Jaime Lusinchi, solo que, a un ritmo más lento, la balanza migratoria se hizo negativa hacia finales de los ochenta, momento que llega al final con el llamado “ caracazo” , que no siendo un momento espontaneo fue utilizado por esas fuerzas de la violencia política y social que se habían resguardado en la renta del petroleo.

Al caer precipitadamente la renta del petroleo -en términos per cápita- a finales de 1988, la fractura de la nación comenzo a ejecutarse, los grupos de la violencia social se aliaron con militares junto con grupos de privilegiados que vieron sus beneficios resbalar montaron la cacería contra el gobierno de esos dias -CAP II- y con el portaestandarte de militares y otros líderes políticos, Caldera y un grupo de dirigentes que sentían el escalofrío de la violencia revolucionaria, jugaron al golpe y la violencia pensando que su colaboración les perdonaría su legado. La participación de los partidos de la partidocracia mal llamada democracia, la Republica fallece para dar origen a una revolución política que traía como meta reventar los derechos de propiedad y transferir al Estado ahorro, y el trabajo del ciudadano.

La fórmula impuesta es igualar salarios e ingresos, lo cual en un entorno de mayor igualdad en la medida que crece la pobreza, crea las condiciones de fractura política, institucional mencionada arriba como un standard africano. Como puede verse en un análisis de ingeniería social -de tipo macroeconómico- no podía comprender ni mucho menos ayudar al hombre de a pie a que entendiera que vivía en una tierras que fue enjuiciada y castigada para que se arruinada.

En pocos años, esa relación del ingreso fiscal que paga el gasto es perversa, dado que los incentivos en juego son los que los controlan , grupos políticos, mercantiles y militares, -en asociación al narcotráfico la política del día día se convirtió en el oficio de saquear el Tesoro de la Republica y descapitalizar la industria petrolera nacional, dislocar los acuerdos comerciales, industriales y económicos con empresas internacionales, expropiarlos, lo que nos ha puesto en el estrado de tribunales internacionales como Estado fallido por más de treinta casos, incapaz de respetar contratos, para nombrar los más importantes- perversa porque como los incentivos de captura de la lenta tiene movimiento perpetuo, la renta no produce dolor producirla, cuando es por ejemplo, esfuerzo privado.

Venezuela tendrá serios problemas, gobierne quien gobierne, al tratar de retornar al mercado internacional una vez que camine por un rumbo que permita resolver el síndrome de Estado Fallido con nexos terroristas, y cuelgue la reestructuración de la deuda traída por sus asesores, delfines de los multilaterales, un proceso de negociación dirigido a maximizar el volumen de “quita” o “haircut”, fenómeno político que nos traerá una larga lejanía del mercado voluntario de capitales. La corrupción no tendrá que irse, los multilaterales traerán algunos fondos que serían repartidos, así la corrupción de proyección internacional y la relación con el narcotráfico y mafias blanqueadoras de capitales, factores de poder estos dos últimos, ligaditos, que se extendieron a todo el continente, bajo la violencia del Foro de Sao Paolo, muchos de ellos en franca lucha para desligarse de los nexos del narco tráfico, con grandes dificultades porque la red del narco tráfico y el narco-estado está conformada por sectores políticos, las fuerzas armadas nacionales, las policías y grupos de interés dentro de sectores financieros y empresariales.

Así, los que capturan se convierten en dolientes, y cuando ese privilegio peligra, como ocurrió con las reformas económicas en 1989, la violencia del Estado, armada y política asume la defensa de sus intereses, léase privilegios, a cualquier precio, así paso dos veces, en febrero 1989 y con los golpes de Estado de 1992. Los actores de esa violencia política, la mayoría de los venezolanos jóvenes no lo sabe, fueron los grupos que vieron perder sus privilegios rentistas, políticos articulados en los partidos del estatus y del contra estatus, militares, mercaderes y empresaurios – y no emprendedores- arrimados al Estado como tábanos, así como otros grupos, religiosos, y laicos.

Finalmente, y si hay consenso, un proceso revolucionario –por votos o plomo, para los efectos la misma cosa- se hace del poder, y la lucha entre esos grupos lleva la sangre al rio, pueden más quienes tiene el control de la violencia institucional de las armas del Estado, Así ocurrió en Venezuela desde 1999. Las diferencias entre los grupos de rentistas que se coaligaron y tomaron el poder en 1999 se resolvió en favor del primero al fracasar los golpes de Estado del 2001 y la protesta popular nunca convertida en acción colectiva que se enfrentó al grupo que contralaba el poder.

Protesta silenciada con una criminal represión del gobierno, pero también frustrada con los años por incoherencia, ineficiencia y un curioso comportamiento ensayo y error que ha permitido -que expresa tácitamente que aún no se comprende que el enorme proceso de destrucción del país constituye una agenda política – el control del poder político y fiscal que ha empobrecido a su gente a los niveles de su existencia hace 40 anos.

Ese capítulo aun esta por estudiarse en profundidad desde el punto de vista económico. Por algunas de esas, y otras razones subyacentes, la sociedad no pudo en su momento descifrar ese fenómeno, la lucha entre los grupos que acabaron con la ‘ democracia ‘ en 1992, y que utilizaron prohombres del estatus que sirvieron como celestinos, lo que ellos pensaron podrían dominar una vez que el poder pudriera a los que lo habían tomado en 1999.

En el mercado político las cosas no fueron distintas, ciertos grupos residuales del “viejo orden” prefieren el reacomodo político, rabos de leon, la renta alcanzara para todos sus clientes. El circuito está completo. Como economista, me interesa ese mercado, el político, para investigar sus incentivos, las diversas formas de captura de la renta, su rol en la redistribución de la renta, en la cola del leon o en la cabeza del ratón.

Como el gasto enhebra los intereses de otros grupos, una red, una acción colectiva emergió de pobres, ricos e intermediarios políticos, civiles y militares rentistas –todos rent seekers. En estos quince años, el gobierno administro las reglas de la economía, precios, derechos de propiedad, mercado y marco jurídico para condicionar el control social y político, entre ambos más allá de lo que ocurriría con nuestra manera y calidad de vida, el objetivo mencionado requería del uso y abuso de un componente institucional; la violencia. Y efectivamente esta tomó en diversas formas, pero todas automatizadas a los mecanismos de control.

Así se conocieron la violencia represiva, los grupos paramilitares, llamados grupos bolivarianos, colectivos, milicianos, todos armados y aliados de la justicia revolucionaria de la coerción, crearon una comunidad de intereses junto con las fuerzas regulares militares y policías, conectadas por el narcotráfico, y en el extremo de la ingobernabilidad “somaliana” que desde luego duraría en la medida que el mercado político satisfaga la ansiedad y los incentivos bajo los cuales reproduce su hábitat. El precio del petróleo y el ingreso fiscal petrolero sirvieron de mesa a ese esquema de gobierno.

Venezuela no contó con unas elites inteligentes, capaces de divisar el horizonte y crear los resortes de la respuesta social y política. Esto quedara para el estudio de la historia, hoy es además del empobrecimiento de las clases intermedias y más humildes, una preocupación académica para los que han vivido la historia, tanto la de ayer como la de hoy. Una buena parte de la población, los que tienen alrededor de 30 años, ayer eran muchachos que han tenido frente a si el modelo redistributivo dirigido por militares y un ripio político que se aglomeró en el camino para emboscar la historia.

El objetivo cumplido empobrecer y dominar; las elites no fueron tales, desaparecieron, queda un proceso político institucional, si es que podemos utilizar esa expresión, un cambio de forma de vida, que impuso el modelo de sociedad operada por criminales que destruyen los restos de un rule of law decadente, proveniente de los regímenes politicos en poder de partidos politicos enquistados en el Estado, bajo la corrupción y en un régimen político corrompido. Hoy opera en el mundo de reglas de la violencia, el crimen de la mano de la violencia de un Estado represivo. El objetivo de todos los dias, destruir las libertades y convertir a los individuos, habitantes de una sociedad servil ante un poderoso Estado, capaz de quitarle la vida por no estar de acuerdo con el regimen de opresión que caracteriza a los socialismos de todos los tipos.

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